Fortalecer a Pemex; ¿verdad o publicidad?

(programa radiofónico)

 

Francisco Ramos y Cristóbal López Tolentino

 

 

Amigos y amigas que nos escuchan a través del 105.5 La Voz de los Campesinos, estamos nuevamente en nuestro programa, LA FAENA, soy su amigo Cristóbal López y los invito a que nos acompañen, el tema de hoy es: Fortalecer a Pemex ¿verdad o publicidad?

El negocio de hacer anuncios, es un buen negocio. Hacer un “ comercial ” cuesta mucho dinero. Una empresa que se dedica a hacer publicidad puede cobrar hasta 50,000 pesos por grabar un mensaje radiofónico de medio minuto, y hasta 280,000 pesos por uno de televisión. Esto es sólo por la grabación del “comercial”. Además está el precio que cobran las radios y las televisoras por pasarlos al aire. Un mensaje de medio minuto que pasa por la TV, puede costar, cada vez que lo vemos, unos 300,000 pesos, dependiendo de la hora en que se pase. El negocio de las radios comerciales y de las televisoras, es repetir y repetir los comerciales, porque a fuerza de que oigamos estos “ mensajes comerciales ”, tratan de convencernos para que vayamos a comprar cuanto antes los productos anunciados.

Los anuncios son el medio que usan los fabricantes de productos y los comerciantes que los venden, para convencernos de que su producto es muy bueno. Cuando menos que es mejor que el que hace el vecino de enfrente. Así vemos en la televisión y oímos por la radio, una cantidad bastante grande de anuncios. Los locutores nos dirán. “unos mensajes, en un momento regresamos”. Y entre corte y corte de la música, el noticiero, o la novela nos van surtiendo una gran variedad de “comerciales”.

Los anuncios comerciales tienen que ser muy buenos para que el producto que se anuncia aumente sus ventas de una manera importante. Al final, no importa si el producto tiene o no, las cualidades que se dicen en el comercial. Lo verdaderamente importante es que nosotros, los que vemos y oímos este anuncio, quedemos convencidos de que necesitamos comprar tal o cual producto. Muchas veces nos meten en la cabeza la urgencia de comprar; así vemos y oímos anuncios que nos dicen: “ cómprelo ahora, llame ahora, no pierda esta oportunidad ”.

Hacer un buen “ mensaje comercial ”, no es fácil. Se necesita saber cómo presentar las cosas de una manera que nos llame la atención. En algunos casos, los comerciales se presentan como preguntas que se hacen a personas comunes, como si fuera uno de nosotros; pero en realidad son actores pagados que dicen que un jabón de veras deja la ropa muy blanca; que un alimento nos hará fuertes y sanos; o que una medicina es muy buena para la salud. En otros anuncios, tratan de hacernos creer que con tal limpiador, ya no vamos a tener que trabajar mucho, o que una bebida nos dará la felicidad. Así nos ponen cubetas que se convierten en lavadoras automáticas por usar un detergente, o que los platos se limpian solos con cierto producto, o que tomes mucha cerveza (con moderación).

Los mensajes comerciales en general tienen algo de engaño, de mentira. A veces, como en las supuestas encuestas, haciéndonos creer que hay mucha gente igual que nosotros, que ha probado el producto y nos dice que es muy bueno. En otros mienten abiertamente, porque ni los platos se van a lavar solos, ni las cubetas se convertirán en lavadoras por más detergente que les echemos, y ante el cartón de cervezas, siempre se olvida la “debida moderación”.

La publicidad electoral siempre ha existido. Estamos acostumbrados a que los candidatos de los diversos partidos, pasen por nuestras comunidades prometiendo luz, carreteras, vivienda, despensas y muchas otras cosas que necesitamos. También estamos acostumbrados a que estas promesas no se cumplan, aunque vuelvan a aparecer como promesas novedosas en las siguientes elecciones. Pero en los últimos años, y de manera muy notable en las elecciones del 2006, los fabricantes de “ comerciales políticos ”, las radios comerciales y las televisoras, invadieron el campo de la campaña electoral.

En las elecciones presidenciales del año 2006, fuimos testigos de cómo los partidos políticos, y con ellos los candidatos a la presidencia de la República, se convirtieron en productos de publicidad.

El costo que pagamos los mexicanos a los publicistas, radios comerciales y televisoras fue muy elevado. Se calcula que, en gastos de “ comerciales electorales ”, los partidos gastaron 3,510 millones de pesos.

Como cualquier publicidad, también los anuncios de los partidos y sus candidatos llevan algo de engaño, de mentira. Y en algunas ocasiones pura mentira y descalificación del adversario político. Quizá la mentira más fuerte que se difundió a través de radios comerciales y televisoras, fueron los comerciales pagados, que repitieron hasta el cansancio “López Obrador es un peligro para México”. De hecho estos mensajes estaban prohibidos por la ley electoral, sin embargo ninguna autoridad fue capaz de frenar una campaña publicitaria que abiertamente faltaba, no sólo al respeto que merecemos los mexicanos, sino a la verdad sobre el proyecto de nación que presentaba la coalición Por el Bien de Todos.

En la publicidad de productos comerciales, no se permite desacreditar las mercancías que fabrica la competencia. Los “anuncios comerciales ” sólo deben mostrar las cualidades que tiene el producto que presentan a la audiencia. Sin embargo en los “ anuncios políticos ” se han olvidado de presentar las propuestas serias de partidos y candidatos. Estos comerciales tratan de presentar una imagen del candidato (como si fuera un jabón o un automóvil), pero sin ningún contenido que nos oriente a los ciudadanos sobre cómo va a gobernar el candidato, ni que van a aprobar los diversos partidos en las cámaras de senadores y diputados. Y en las últimas elecciones, en la mayor parte de la publicidad pagada por los partidos o por los señores del dinero, en los “ anuncios políticos ”, sólo se insulta, se miente, se inventan historias negras de otros candidatos. Es una publicidad que ha dañado mucho a la naciente democracia en nuestro país.

Durante el 2006, se transmitieron más de 700,000 “ anuncios electorales ”; los más repetidos (y más sucios) fueron los del PAN. Los partidos políticos gastaron unos 2,400 millones de pesos en pagar publicidad electoral en mensajes transmitidos por radio o por televisión. Ciertamente este dinero que fue a dar a manos de unos pocos, salió de los impuestos que todos pagamos. Impuestos que pueden ser directos a nuestro salario, o cada vez que compramos algo. Porque recordemos que por cada cien pesos que pagamos de una mercancía, tenemos que pagar al gobierno 15 pesos de IVA. De estos impuestos salen los gastos en publicidad electoral.

Los especialistas en hacer y promover anuncios, saben muy bien que repitiéndonos una frase, una marca de productos o una pequeña o grande mentira; nos van a convencer de que es la puritita verdad lo que ellos dicen. Lo malo es que de tanto oír o ver en imágenes, verdades a medias o mentiras abiertas, acabamos por creer lo que quieren los publicistas.

Además de la “publicidad comercial” y de la publicidad electoral”, también está la “publicidad oficial”. Todas las estaciones de radio y televisión, (también las culturales como la Voz de los Campesinos) tienen la obligación de pasar los anuncios oficiales que va publicando el gobierno federal. El gobierno tiene un acuerdo con las radios comerciales y las televisoras para que parte del tiempo en que pasan los anuncios federales, sean a cambio de algunos impuestos. Sin embargo, los pequeños videos que nos pasan como “ publicidad oficial ” si se mandar hacer con compañías especializadas en publicidad y se pagan a los precios comerciales, que como dijimos al principio pueden llegar hasta 200,000 pesos por medio minuto.

La publicidad oficial, también tiene la finalidad de vendernos, como mercancía, las obras y las propuestas del gobierno. De hecho los “mensajes oficiales” los hacen las mismas agencias publicitarias que son muy buenas para vender artículos de belleza, cervezas o automóviles. Y estos comerciales oficiales, también nos muestran las cualidades que puede tener una obra pública, una ley o un programa de gobierno. Pero como cualquier publicidad, ocultan los problemas que tienen estas obras, leyes o programas; y en algunos casos se falta a la verdad en estos anuncios del gobierno.

Desde nuestra región, podemos comparar algunos mensajes del gobierno federal, con la realidad que vivimos. Por ejemplo está el mensaje de Comisión Federal de Electricidad, que nos repite hasta el cansancio que la CFE es “ una empresa de clase mundial ”, y nos presenta videos, tomados desde helicópteros, de grandes torres que soportan los cables. Sin embargo, nosotros sufrimos constantes cortes de energía eléctrica. Con frecuencia nos quedamos sin luz, o se dañan nuestros modulares, o televisiones.

O pensemos en la publicidad sobre el Seguro Popular. Según estos mensajes, el seguro popular va a servir para que en los hospitales nos den mejor atención, y nos surtan de todas las medicinas que nos receten los doctores. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Afiliarnos al seguro popular se ha convertido en un requisito más, en un papel más, que necesitamos para que se nos de la misma atención que nos daban antes. La realidad que vemos en nuestras clínicas y hospitales, es la carencia de medicinas y la ausencia de doctores. Algunos compañeros comentan que, sin seguro popular, los médicos le dan la receta y le dicen que vaya a la farmacia a comprar las medicinas; pero si tiene seguro popular, le dicen que pase a la farmacia del hospital a surtir las medicinas; pero en la farmacia del hospital, le informan que no hay la tal medicina, que vaya a comprarla a alguna farmacia del pueblo. En fin, el seguro popular se va convirtiendo, en la realidad, en un trámite más.

A veces parece que, los mensajes oficiales y los anuncios “ comerciales o políticos ”, nos quieren convencer de las mismas cosas. En lugar de una información seria sobre el contenido de las leyes propuestas por el ejecutivo federal, solo nos pasan mensajes o anuncios comerciales sobre el tema.

Algunas televisoras han presentado un “mensaje comercial”, que descalifica a todos los que se oponen a los cambios de leyes sobre el petróleo, que presentó el Presidente Felipe Calderón, porque ven en ellas el comienzo de la privatización de Pemex. Estos mensajes vuelven a tomar el camino sucio de inventar mentiras contra López Obrador y todos aquellos que han formado el Frente Amplio Para la Defensa del Petróleo. Es claro que debe haber intereses del dinero, muy fuertes, para que se apruebe la ley sobre el petróleo, porque estos comerciales difamatorios de los que se oponen a la posible privatización de Pemex, son muy caros, y más caro aún es transmitirlos muchas veces por las televisoras.

Por otro lado, hemos escuchado y visto mensajes oficiales, que nos presentan las grandes cualidades del cambio de ley sobre el petróleo. Nos repiten constantemente que ni el petróleo, ni Pemex se van a privatizar y que este cambio de leyes, es el modo correcto de “FORTALECER A PEMEX”.

Desde la experiencia que tenemos al comparar muchos otros mensajes oficiales con lo que realmente pasa en nuestra región, nos podemos preguntar si los mensajes oficiales que nos presentan el cambio de leyes sobre Pemex, no nos están ocultando intereses de quienes quieren ver privatizado el petróleo y que pueden estar atrás de las reformas a las leyes que ahora se han presentado en el Senado.

“Fortalecer a Pemex” es la frase que vamos a oír hasta el cansancio; pero nunca nos dirán porqué Pemex no es fuerte, si es la empresa mexicana mas grande en el país y la que más aporta al gasto del gobierno federal.

Amigos y amigas, los del equipo de La Voz de los Campesinos agradecemos la atención con que escuchan nuestros programas, y los invitamos a seguir escuchando la programación de hoy, soy su amigo, Cristóbal Lípez.

http://www.signal.com.mx/spanish/precios/lista_de_precios.html#_Toc427274340

Universal 18 mayo 2007