¿INGENUIDAD O RETO?

UN COMENTARIO A LA CUARTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA

Carlos Lenkersdorf, Antropólogo y Lingüista

1. LA POLÍTICA Y EL PODER

El EZLN nuevamente dirige su voz al pueblo de México y a los pueblos y gobiernos del mundo. Presenta un proyecto general para todos los mexicanos. Al dirigirse a todos los pueblos, señala que el proyecto tiene también repercusiones más allá de las fronteras del país. Con esto, los autores quieren subrayar que sus palabras no sólo valen para México, sino que tienen un mensaje también para otros pueblos y gobiernos. La Declaración es un llamado y no expone ningún programa que indique paso por paso el camino ya trazado. Lo subrayamos para que no se esperen ni se exijan soluciones de problemas que deben enfocarse aún para encontrar las soluciones idóneas.

La Declaración ha causado asombro, críticas, malentendidos y otras reacciones negativas. Queremos presentar un pequeño comentario desde la perspectiva de los tojolabales, uno de los pueblos que se han levantado. Nos enseñaron no sólo su idioma y cultura sino que nos ayudaron a comenzar a ver la realidad desde la perspectiva de ellos. Nos parece que la Declaración se entiende mejor al enfocarla desde la perspectiva mencionada, muy diferente del enfoque de la sociedad dominante. Ojalá nuestro comentario modesto ayude un poco a evitar los malentendidos y posibilitar la comprensión.

El EZLN llama a todos los hombres y mujeres que "queremos la democracia, la libertad y la justicia para nosotros y nuestros hijos" para que participen en un frente político, el Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN), una "organización civil y pacífica, independiente y democrática, mexicana y nacional". El llamado ha causado alegría en muchas personas puesto que en la Declaración ven y proyectan ya para el EZLN el fin de la oposición armada, la posibilidad no lejana de la entrega de las armas y la entrada en la plaza pública y política con todas las demás fuerzas políticas del país. No diremos que esta clase de esperanzas se justifica. Pensamos que el comentario nos hará ver si las esperanzas tendrán buenos fundamentos o no. El problema de la Declaración, sin embargo, no se encuentra en las afirmaciones hechas sino en una cláusula particular.

El llamado contiene una frase que sí produjo fuertes críticas y causó confusión. La razón es que la invitación no se dirige sólo a los ciudadanos que "queremos la democracia, la libertad y la justicia para nosotros y nuestros hijos"; sino que también se llama "a todos los ciudadanos mexicanos que queremos no el poder sino la democracia ..."

Esta es la cláusula que originó críticas y malentendidos. No es fácil entenderla. Los zapatistas sí quieren el cambio que, fuera de toda duda, es político, pero no quieren el poder. ¿Cómo se debe entender la posición de ellos que dice, cambio sí, poder no? Recordamos que, de hecho, el rechazo del poder concuerda con enunciados anteriores del EZLN que desde el principio hizo hincapié que no pretende tomar el poder. Surgen dos preguntas: cómo el EZLN, tojolabales y demás pueblos mayas de Chiapas, entienden este rechazo del poder y cómo piensan que el cambio hacia la democracia y otros fines políticos se haga realidad. El comentario tiene que responder a estas preguntas.

La expresión problemática parece indicar que el poder y la política tienen que separarse, lo que les pareció a muchos una ingenuidad de parte de gentes que no saben nada de política. Para los críticos, poder y política son realidades inseparables. Nosotros sí estamos de acuerdo. Los críticos tienen razón, a condición de que se juzgue la cláusula a partir del contexto del ambiente político actual en México y en otros países. Al aceptar estas condiciones, hay que afirmar que poder y política no se pueden apartar el uno del otro. Por ello, los políticos, capaces de realizar sus proyectos y programas, disponen de poder. Si carecen del mismo, sus proyectos y programas se vuelven palabras vacías, por no decir, demagogia. Por ello, hay que aceptar la crítica. Está justificada.

El problema, sin embargo, no se resuelve tan fácilmente. Los autores indígenas no son ingenuos y, con toda seguridad, conocen por experiencia el maridaje del poder con la política. Por lo tanto, señalamos ya la limitación de la crítica. Se hace a partir de un contexto determinado que es el ambiente político actual de México. Los autores de la Declaración, al hablar en nombre de sus pueblos, lo conocen y afirman: "No hay lugar para nosotros en el mundo del poder". La experiencia y la visión de ellos, tanto del poder, como de la política, son otras; porque viven en otro contexto y, por ello, no comparten el mismo condicionamiento cultural. Es este condicionamiento distinto que produce la diferencia que nos toca explicar, sobre todo, para los críticos y muchos lectores que no conocen el ambiente cultural de los indios, chiapanecos y otros.

2. PRÁCTICAS POLÍTICAS DE CONSENSO

Ahora bien, expliquemos el contexto de la Declaración en su particularidad y a diferencia del contexto de los críticos. El contexto de los autores de la Declaración está determinado y caracterizado por un aspecto fundamental: la cultura de los tojolabales y demás pueblos mayas de Chiapas. Es una cultura no emparentada con la de la sociedad dominante y, por lo tanto, produce consecuencias que la contraponen a la cultura occidental, prevaleciente y aceptada por las capas dominantes del país. Dicho de otro modo, surgen conflictos y contradicciones justamente entre la cultura maya y la de la sociedad que hoy día domina en México. Vamos a tratar de explicar brevemente esta problemática.

La cultura autóctona tojolabal y maya en general se da y vive en la comunidad de consenso1, base fundamental para todos los aspectos de la vida de los tojolabales y otros pueblos mayas según los conozcamos. Representa un tipo de democracia diferente de la democracia electoral que se practica en la sociedad dominante. En ésta la toma de decisiones, en última instancia, está en manos de una sola persona, el presidente, y/o de un grupo limitado y privilegiado. En la comunidad de consenso, en cambio, la toma de decisiones está en manos de los comuneros que, por ello, representan la autoridad máxima. Ésta, pues, no es ninguna persona individual ni tampoco un grupo, sea elegido o nombrado. Tampoco depende del título o de la distinción que tenga, sea presidente, jefe, comité central o algo por el estilo. Por la misma razón, la toma de decisiones ni siquiera está en manos de la mayoría a costa de una minoría. Insistimos, pues, en que la toma de decisiones está exclusivamente en manos de la comunidad de consenso que, a su vez, encarga a la autoridad elegida la ejecución de las decisiones tomadas. Por ello, la iniciativa del poder no está en manos de las autoridades elegidas o nombradas. Éstas son autoridades secundarias, sujetas a la máxima autoridad, la comunidad de consenso. Las autoridades secundarias, a su vez, sólo tienen el encargo de servir a las comunidades al cumplir las tareas encargadas. Así es que el poder máximo está depositado en la comunidad, es decir, en la base popular que no renuncia al poder que le corresponde.

De esta manera debemos entender la primera razón por la cual los autores de la Declaración aceptan sin crítica alguna el poder popular conforme al Articulo 39 Constitucional, citado dentro de Declaración. No sólo lo aceptan sino que insisten en "que se haga una nueva Carta Magna que incorpore las principales demandas del pueblo mexicano y las garantías de que se cumpla el artículo 39 ...". Para recordarlo permítasenos citarlo.

La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. (Artículo 39 Constitucional). Vemos, pues, que la Declaración no rechaza todo tipo de poder sino sólo aquel que está en manos de unos pocos, sean políticos individuales o sean grupos privilegiados. El rechazo no se refiere al poder en manos del pueblo. Esta matización se explica, justamente, por la cultura de la comunidad de consenso que encontramos entre los tojolabales, pueblos mayas y otros autóctonos. Por lo tanto, con base en la comunidad de consenso, sólo si el pueblo tiene el poder, puede realizar las decisiones tomadas; es decir, puede poner en práctica la política planeada para que haya democracia, libertad y justicia producidas y disfrutadas por el pueblo. Los políticos que aspiran el poder suelen defenderse con el argumento de que quieren el poder en beneficio del pueblo. Los mayas de la Declaración responderán que quinientos años de esta clase de buenas querencias les enseñaron que este maridaje del poder con la política sólo ha producido beneficios a unos pocos pero no al pueblo. Por esta razón, se inicia la primera parte de la Declaración con un breve resumen histórico. Ha de servir de recordatorio del poder que no se ha manejado conforme a la Carta Magna de la Nación. Por la misma razón se antepone a la Declaración el texto traducido del manifiesto náhuatl de los zapatistas originarios.

3. EL CONTRASTE CON LA PRÁCTICAS POLÍTICAS VIGENTES

La problemática de la Declaración la explicamos por los distintos contextos culturales de los mayas y de sus críticos occidentales. Las diferencias señaladas, a su vez, producen consecuencias que se deben aclarar aún. La cultura vivida de la comunidad de consenso no se compagina bien con la concepción y la práctica de la política que se vive en México y en otras partes del globo. La comunidad de consenso representa un cuerpo político que se hace transparente desde todos los ángulos. Las autoridades elegidas tienen que rendir cuentas de las actividades que las comunidades les encargaron. Las comunidades, a su vez, tienen que respetar a las minorías de oposición a fin de que se produzca el consenso, fruto del convencimiento y no de la imposición de la mayoría, mucho menos de un dirigente o de un comité de dirección que se declara la vanguardia. En este sentido se explica la insistencia del EZLN en la movilización de la sociedad civil. Dentro de la cultura de la comunidad del consenso, es imposible que un grupo determinado tenga en sus manos la toma de decisiones. Tampoco se acepta la política de cúpulas, tan acostumbrada entre políticos experimentados. Por todo ello, el EZLN rechaza y tiene que rechazar, consecuentemente, la toma del poder para sí mismo y para todos aquellos que se integren en el FZLN. El EZLN, coherente con la posición señalada, subraya que:
"Carecemos de una propuesta de nueva nación, una propuesta de reconstrucción. Parte, y no el todo ni su vanguardia, ha sido y es el EZLN en el esfuerzo por la transición a la democracia".

La Declaración, nacida de un contexto cultural determinado, produce un tipo de sociedad particular que enfoca y compara otro tipo, producto de otro contexto cultural, el de sociedad dominante. Por un lado, está la forma que llamamos la comunidad de consenso, por el otro, está la estructura política actual de una democracia electoral, presidencialista, con un "partido de estado" y el propósito modernizador cuyo modelo se ve en los Estados Unidos de América.

La diferencia se hace evidente. La forma piramidal de la sociedad se opone a la forma horizontal. Por un lado es el mercado que regula la economía con eficiencia, por el otro son las comunidades con sus necesidades básicas y fundamentales que exigen satisfacción. Son, pues, dos formas culturales con dos concepciones de democracia, gobierno, poder y economía correspondientes. Las ideas y prácticas realizadas en los dos contextos culturales se oponen las unas a las otras. No vemos de qué manera las dos formas pueden ser compatibles.

La sociedad dominante se considera a si misma defensora del progreso y de la modernidad; la comunidad de consenso, en cambio, representa una forma de democracia insertada en una tradición muy antigua y no olvidada de parte de sus integrantes. Notamos que es la forma de democracia que hasta la fecha de hoy ha permanecido y sigue muy viva entre los mayas y otros autóctonos; empero es la misma forma de organización socio-política que desde la independencia no ha sido reconocida de parte de los políticos que tenían y tienen el poder en sus manos.

Por la antigüedad de la cultura de la comunidad de consenso, algunos la consideran primitiva y no representativa de la nación en su totalidad. La Declaración, sin embargo, no pretende hablar en nombre de la nación sino que le presenta un llamado, una invitación de participar a fin de que se construya otro concepto de nación que tenga lugar para todos. La Declaración, además, de ninguna manera nos da la impresión de representar una concepción caduca, anticuada y exclusiva. Todo lo contrario, hace hincapié en la novedad de sus proposiciones. Escojamos algunas de sus afirmaciones que corroboran la convicción de los zapatistas de ser portadores de lo nuevo:

Se nota el énfasis que se hace en lo nuevo y la convicción de que lo nuevo representa el principio de otra organización del mundo, una patria auténticamente pluralista. Dicho de otro modo, el despertar de los pueblos indios con su cultura milenaria que se vive y que motiva a los pueblos autóctonos se siente llamado de interpelar la cultura vigente y dominante. El despertar de los pueblos mayas no sólo recoge la tradición milenaria de ellos, sino que lo hace con la conciencia de que su concepción de la sociedad hace un aporte hacia la creación de un México representativo de todos los pueblos que lo componen, una forma de estado cambiado y preparado para entrar en el nuevo milenio con la concepción de democracia, libertad y justicia en manos del mismo pueblo. El cambio anhelado, anunciado por los zapatistas, que quede muy claro, no depende de ellos, sino de la movilización de la sociedad civil, es decir, de la participación del pueblo comprometido y despierto.

¿No manifiestan los indios mayas, con esta clase de Declaración, la capacidad creadora del México profundo, del cuál por tanto tiempo se habló entre los intelectuales, pero que en estos años se hace presente de viva voz con las ideas y la práctica de interpelar a los poderosos y las estructuras vigentes? Y que no se nos olvide, la interpelación de la Declaración no sólo se dirige a México sino a todo el mundo. Los zapatistas saben que los problemas que han sufrido tocan a muchos pueblos más en todo el orbe.


1 La comunidad de consenso no se refiere exclusivamente a comunidades locales, sino que, según sea la situación, se extiende para incluir y representar grupos de comunidades, pueblos enteros, grupos de pueblos u otras agrupaciones que se identifiquen con la práctica del consenso señalado.


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