Derechos humanos laborales
y nuevo gobierno

José Francisco Magaña A.

Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL)

  1. Introducción

En el Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL) hemos visto como la política económica de los tres últimos sexenios ha llevado aparejada el incumplimiento y el recorte de los derechos laborales. Tenemos historias de personas y de colectivos que han visto golpeada su misma humanidad. Esas historias y biografías son un testimonio como, efectivamente los derechos laborales, son Derechos Humanos Laborales (DHL).

Para quienes dan seguimiento a los temas económicos y laborales, no ha sido una gran sorpresa que el gobierno foxista esté dando continuidad a la política económica de los anteriores gobiernos (de hecho, en tiempos de Salinas, algunos panistas decían que el PRI les había «robado» su proyecto económico).

Sin embargo, los trabajadores y trabajadoras sí esperaban un cambio. Su voto opositor tenía la aspiración de mejor salario, mejores condiciones de trabajo y democratización de sus organizaciones.

Después del 2 de julio había la expectativa de que caerían los charros. Algunos esperaban mejores condiciones para la lucha democrática; otros —porque el presidencialismo y caudillismo son todavía fuertes— creían que Fox quitaría a los dirigentes espurios y pondría algunos buenos.

¿Qué ha sucedido? En este artículo hago una comparación entre promesas y realidades en materia de salario y empleo, y una valoración de las relaciones entre el nuevo gobierno y los trabajadores y los empresarios. Este repaso lo hago desde la perspectiva de los derechos de los y las trabajadoras. La pregunta guía es ¿qué está sucediendo con la humanidad de las personas que viven de su trabajo?

1. Gobierno y empresarios

Mucho se ha dicho sobre el carácter empresarial del nuevo gobierno. De hecho el anterior gobierno ya era empresarial. La diferencia es que antes veíamos a políticos que se convertían en empresarios o trabajaban para ellos, y ahora a empresarios —o a sus gerencias de primer nivel— ejerciendo puestos públicos.

La inclusión de hombres —y algunas mujeres— de empresa en el gabinete es obvia. Sin embargo, destaca el nombramiento de Carlos Abascal Carranza —expresidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX)— como Secretario de Trabajo. También el de Muñoz Leos —exdirector de Dupont— como director de PEMEX y de los empresarios Carlos Slim Helú, Lorenzo Zambrano Treviño, Rogelio M. Rebolledo Rojas y Alfonso Romo Garza como miembros del Consejo del Consultivo (ya no de Administración debido a las protestas de la sociedad ante esos nombramientos) de la misma paraestatal, por parte del Gobierno federal.

2. Algunos datos sobre empleo y salario

En campaña, Vicente Fox ofreció un crecimiento de 7% de la economía. Ha venido rectificado. En enero dijo que sería de 4% y ahora que de 2.5%.

Obviamente esto toca también a sus propuestas de empleo y salario. Según ha dicho el presidente, este año sí se cumplirán las metas señaladas en cuanto a creación de empleo, pero el salario no tendrá una recuperación.

La «previsión» sobre el salario, en parte ha resultado cierta. El aumento al mínimo de 6.5% (para llegar a $40.35) coincide con el 6.5% que el gobierno está calculando como índice de inflación. Si ése fuera el índice, el poder de compra se mantendría. Pero, según especialistas, la inflación será de alrededor del 10%1.

Se pretende relativizar este dato, argumentando que ya casi nadie gana el salario mínimo. Según el centro de Estudios Económicos del Sector Privado, de 1994 a diciembre del 2000 «pasó de 8 a 10.6% el índice de los que ganan menos de un minisalario. El número de asalariados que obtienen entre uno y cinco salarios mínimos representaba el 71.2% en 1994, para el cierre del 2000 bajó a 69.5%. Quienes ganan más de cinco salarios mínimos pasaron en ese mismo lapso de 12.3% a 13.5%2.

Según la Universidad Obrera de México, en 7 años aumentó 371% la canasta básica, mientras que el salario mínimo sólo se incrementó 164.24 %. Ahora, el salario mínimo sólo puede comprar el 27.7% de la canasta básica indispensable por lo que se requiere un incremento del 260.5%, para completar los 3.6 salarios mínimos que se necesitan para adquirirla. El costo de la canasta alcanzó mil 18 pesos a la semana, es decir, 145 pesos diarios lo que representó un aumento del 13.6% respecto al mes de noviembre del 2000 y de 371% desde la devaluación de diciembre de 19943.

De manera que la previsión sobre el salario fue cierta en cuanto a que no hubo recuperación; pero lo que no se ha dicho es que el salario sigue perdiendo poder de compra.

La afirmación, sobre el aumento del empleo, ciertamente no se cumplirá. Según el Consejo Nacional de Población, «entre 2000 y 2020, el país requerirá de 21 a 22 millones de empleos, con un promedio anual de 1.2 millones de fuentes de trabajo en la primera década, y 900 mil y un millón en la segunda»4. El presidente Fox se comprometió a crear 1.3 millones de empleos por año. Según Raúl Picard, presidente de la Canacintra, «si la industria crece al 4% en este año, sólo se generarán 600 mil nuevos empleos... esto es, nos quedaremos a la mitad y se ampliará el rezago que se tiene en este ámbito»5.

El gobierno está implementado programas de «autoempleo» como el de los changarros, mecanismos para encontrar empleo como «Chambatel», e impulsando la llegada de más maquiladoras al interior del país. Lo que es claro es que casi todos esos empleos son empleos precarios6.

Se necesitan trabajos de calidad, que fortalezcan a nuestras cadenas productivas, y algunos de ellos se están cerrando —entre otras causas por la desaceleración de la economía de los Estados Unidos— como las 3 plantas de Chrysler que dejarán a 2,600 desempleados directos, más los de las empresas que trabajaban para estas plantas. Hasta el momento no hay señales claras de que el nuevo gobierno apueste a empleos de calidad, utilizando por ejemplo la capacidad productiva de las refinerías, petroquímicas, endulzadoras de gas de PEMEX.

3. La Nueva Cultura Laboral

En el sexenio pasado, Abascal —siendo presidente de la COPARMEX— junto con la CTM, fue de los iniciadores y constructores del Convenio por una «Nueva Cultura Laboral». Ése será el eje de la estrategia laboral del nuevo sexenio.

«La Nueva Cultura Laboral» es un pacto corporativo: está hecho con acuerdos de cúpulas que luego se dan a conocer a las bases obreras o empresariales. Durante el sexenio anterior, su impacto en el bienestar para los trabajadores o en la productividad de las empresas fue mínimo porque de hecho no representaba realmente ni a trabajadores ni a empresarios en general. «La Nueva Cultura Laboral» fue sobre todo un pacto retórico que contribuyó especialmente al control de las demandas obreras.

Por su historia, Abascal —hablando solamente de su trayectoria en el ámbito laboral— representa un proceso de restauración de las relaciones corporativas con los sindicatos oficiales, de tal modo que estos garanticen el control obrero a cambio de interlocución y ciertas protecciones por parte de la Secretaría del Trabajo.

Además, Carlos Abascal está fundamentando sus posturas desde la doctrina social de la Iglesia, pero yéndose fundamentalmente a posturas esencialistas. En su discurso antepone a la existencia de obreros y patrones con intereses distintos, el concepto de persona humana, según el cual todos somos esencialmente iguales y tenemos la misma dignidad. Estamos de acuerdo en la «igualdad esencial» y en que no debe concebirse al trabajador como un costo a minimizar sino como una persona a reivindicar en su dignidad. En coherencia con ese planteamiento, la política laboral y la política económica, deberían ir por un camino diferente al del neoliberalismo. Sin embargo, los hechos de gobierno niegan esos principios. Como ejemplo está la decisión de combatir la inflación con base en la contención de los salarios, siguiendo al pie de la letra el catecismo neoliberal, según el cual los índices macroeconómicos están sobre la gente ...

4. ¿Hacia un nuevo corporativismo?

Hasta el momento no hay cambios en cuanto a la relación entre el gobierno y el sindicalismo, ni señales de por donde podrían ir los cambios. Al contrario, hay signos claros de acercamiento de Fox a los dirigentes sindicales de siempre.

El 9 de enero, a pocos días de que Fox asumiera la presidencia, él, el Secretario de Trabajo, el de Energía y el director de PEMEX visitaron al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM). La visita del nuevo presidente al sindicato era una «tradición antiquísima» pero que ya habían roto De la Madrid, Salinas y Zedillo. Ahora Fox vuelve al STPRM con su plana mayor. Va a un sindicato cuyas elecciones —tenidas en octubre—, siguen siendo impugnadas por sus trabajadores. También, el 15 de diciembre, Rafael Ochoa fue «elegido» secretario general del SNTE, en un congreso que a la una de la madrugada cambia de sede (a 60 km.) y en el cual se hizo uso de la fuerza pública. Minutos después de dicha elección el presidente felicita a Ochoa y 5 días después recibe al nuevo comité en Los Pinos.

Con Rodríguez Alcaine —secretario general del Sindicato Unico de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, (SUTERM) y líder de la CTM y del Congreso del trabajo— el trato ha sido parecido, a pesar de que también su reelección del 1º de noviembre está impugnada por la violencia suscitada y las irregularidades en los congresos seccionales.

En el terreno de la justicia laboral, en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) continúan en gran parte de los puestos directivos los mismos funcionarios. Es el caso de Eduardo Cardoso en la subdirección de registro que tiene a su cargo la «toma de nota», instrumento ante el cual la STyPS da reconocimiento a los representantes sindicales recién electos o reelectos.

El presidente y Abascal dicen no intervenir en conflictos internos de los sindicatos en nombre de la autonomía sindical. Pero en el ambiente laboral se está leyendo como permisividad ante los dirigentes sindicales; obviamente a cambio de su apoyo para las medidas económicas y políticas que el nuevo gobierno aplique en sus sectores.

Sin embargo, Fox ha ido más allá de permisividad. El 25 de febrero, en el 65 aniversario de la CTM, llegó hasta el elogio: «Es bueno para México contar con un sindicalismo como el de la CTM, que renueve y fortalece su identidad día con día», o peor aún: «tenemos la inspiración de quienes lucharon en el pasado, quienes lucharon en el siglo XX, como lo hiciera Fidel Velázquez, quien no dejó de luchar cada uno de sus días por sus queridos asociados, por los trabajadores; quien no dejó de luchar un sólo día por México...»7

A propósito de la reforma fiscal y en torno al primero de mayo, el Congreso del Trabajo y la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) han coincidido en oponerse al cobro del IVA a alimentos y medicinas. Han hecho hasta planteamientos de unidad contra el gobierno. Está por verse si pasarán a la acción, aunque ya no creemos a los gritos de ¡ahí viene el lobo! del CT y la CTM sobre huelga general y demás sombrerazos.

En el caso de la UNT, la FESEBES (Federación de Sindicatos de Bienes y Servicios) amenazó con un paro de dos horas para el 21 de junio. El paro terminó en mantas y pintas contra el IVA en los centros de trabajo.

El PAN siempre había estado contra el corporativismo ... Aunque, según lo que hemos visto en algunos estados gobernados por Acción Nacional, eso no necesariamente significa favorecer a la democratización de los sindicatos. «En Tijuana, por ejemplo desde la llegada al poder del Partido Acción Nacional —en 1989— se dio un importante crecimiento de los contratos de protección. Hoy se calcula que más de 700 de las 890 maquiladoras de esa ciudad fronterizas tienen sindicatos fantasmas»8. En el estado de Jalisco también, con el gran crecimiento de las maquiladoras, hemos observado que se multiplican las empresas contratistas --intermediarias entre los trabajadores y los patrones-- y un bajo nivel de sindicalización.

5. ¿Nueva Ley Federal del Trabajo?

En el nivel federal, ahora que el PAN es gobierno, Abascal dice que en dos años habrá una nueva Ley Federal del Trabajo construida por consenso, y que el gobierno no tiene ningún proyecto. De hecho el PAN sí tiene —¿o tenía? ¿o no coincide con el gobierno?— una propuesta de reforma a la LFT. Ésta fue presentada al senado en 1995 y entre otras cosas estaba por dar mayor libertad a los trabajadores frente a su dirigentes (contra la cláusula de exclusión, derechos y decisiones en manos de los trabajadores y no sólo de su líderes, etc.). A propósito del consenso, Néstor de Buen dice: «si atendemos al (consenso) que presidió la obra personal de Carlos Abascal, «La Nueva Cultura Laboral», no resultará difícil llegar a la conclusión acerca de cómo se podrá componer ese consenso: los señores empresarios, antes corporativos pero que actúan como si aún lo fueran, como en los buenos tiempos de la Ley de Cámaras y su COPARMEX preferida, serán siempre partidarios de una nueva ley que para promover el empleo —Abascal dixit— elimine las incomodidades de los derechos de los trabajadores, establezca abundancia de contratos temporales, flexibilidad absoluta y, la obra maestra del pago del salario por hora, eso manteniendo incólume el control estatal sobre los sindicatos, contratos colectivos y huelgas y las muy famosas Juntas de Conciliación y Arbitraje que tanto les favorecen. Del otro lado aparecerán los decadentes miembros del Congreso del Trabajo, que saben obedecer respetuosamente las órdenes de arriba... firmarán lo que les pongan, siempre y cuando respeten su negocio fundamental: el control de los trabajadores a como dé lugar, con sus premios políticos, consecuencias económicas y discrecionalidades fiscales. ¿ese será el consenso?9 Ciertamente están por verse las posturas de los partidos en el Congreso de la Unión.

6. Conclusiones

¿Qué está sucediendo con la humanidad de las personas que viven de su trabajo?

A manera de conclusión, oigamos la voz del Banco Mundial (BM), en su último diagnóstico sobre nuestro país10 y la reacción de Abascal, que nos dan muy buena idea de lo que este gobierno está haciendo y quiere hacer.

Según el BM, la legislación laboral representa una cuña impositiva para las empresas y una molestia para los socios comerciales, por lo cual se debe promover una flexibilidad en el empleo. A la pregunta de qué se debe hacer responde: «Se debe eliminar el sistema actual de pagos por despido, la negociación colectiva y contratos obligatorios para la industria (Contrato Ley); el ingreso obligatorio a sindicatos (cláusula de exclusión); la repartición obligatoria de utilidades; las restricciones a los contratos temporales, de plazo fijo y de aprendizaje; los requisitos de promoción basados en antigüedad; los programas de capacitación proporcionados por las empresas; y las obligaciones por los empleados de subcontratistas (patrón indi­recto) ...»

Dice Abascal, que el BM «puede recomendar lo que crea conveniente, pero los mexicanos vamos a modernizar nuestra legislación laboral a nuestra manera», pero, luego afirma que no sólo el gobierno, sino los sectores productivos, «están en línea» con las recomendaciones del BM11.

Sea por presión, o sea por opción del gobierno y los «sectores productivos», queda clara la tendencia a que en este sexenio sean sepultados los derechos colectivos de las y los trabajadores12. Estos derechos colectivos son derechos humanos, pues al recortarse —como por la vía de los hechos ya se han venido recortando— se golpea y se ofende a la humanidad de las personas que viven de su trabajo.

La reivindicación de los Derechos Humanos Laborales es una tarea de las y los trabajadores; pero también de la sociedad civil. Afirmamos esto no sólo porque los sindicatos atraviesan por una grave crisis de representatividad, sino porque los DHL, son otro espacio en disputa, donde desde «arriba» se pretende individualizar las relaciones y desde «abajo» se hace necesaria la comunidad para avanzar hacia un México solidario.

1Entorno laboral 1104, 29 de enero de 2001, p. 6.

2Entorno laboral 1101, 8 de enero de 2001, p. 33.

3Entorno laboral 1107, 19 de febrero de 2001, p. 9.

4Entorno laboral 1101, 8 de enero de 2001, p. 14.

5Entorno laboral 1104, 29 de enero de 2001, p. 27

6Según la OIT): «el empleo asalariado continuo está dejando de ser la regla en el mundo del trabajo» (y la precarización en el mercado de trabajo mexicano es de entre 40%-50% de la población ocupada. SAMANIEGO, NORMA. Los principales desafíos que enfrenta el mercado de trabajo en México en los inicios del siglo XXI. OIT, 2000.

7Roberto Garduño y Elizabeth Velasco. La Jornada 26 de febrero de 2001, p. 14.

8Noami Adelson. Masiosare, suplemento de La Jornada, 25 de febrero de 2001, p. 3.

9Nestor de Buen. Entorno Laboral 1108, 26 de febrero de 2001, p. 31.

10Una agenda integral de desarrollo para la nueva era, 2001.

11Evidencias No. 808, 11 de junio de 2001, p. 22 y 23

12Cf. CEREAL-FCyE, Derechos Colectivos... ¡Todavía!. Informe de violaciones a los derechos humanos laborales en México durante el año 2001.