El comercio justo en México

El inevitable camino de la/os pequeños productores hacia la/os consumidores


Jerónimo Pruyn
Comercio Justo México, A.C.

El comercio justo como vía de la/os pequeños productores

Originalmente el término de «Comercio justo»1 fue empleado para circunscribir la comercialización de productos de pequeña/os productores de zonas y países marginados, bajo condiciones que fueran menos desfavorables a éstos, apoyada por la/os consumidores solidarios.

En el transcurso de las dos últimas décadas, el término Comercio Justo se ha convertido en un concepto del tipo «paraguas», que alberga muchas formas de comercialización con objetivos que rebasan el ámbito comercial mismo.

«Comercio Justo México, A.C.», a su vez, se ha empeñado en el desarrollo y la promoción de esas estrategias de Comercio Justo que ofrezcan una solución tangible a la problemática que viven cotidianamente la/os pequeños productores de México.

El «Comercio justo» no es un concepto estático. Fue creado como medio para lograr ingresos más dignos para la/os pequeños productores en aras de un proceso de desarrollo autogestivo y sustentable. El principal parámetro para la evaluación de los diferentes modelos de «Comercio justo» deberá ser, entonces, la medida en que ayuden acercar este fin.

A la/os pequeños productores el concepto de «Comercio justo» ha servido de manera importante para generar una identidad propia ante la/os consumidores, lo cual ha permitido comercializar volúmenes importantes a precios dignos.

Hoy día, en México, los pequeña/os productores2 luchan por la innovación, profesionalización y masificación de los esquemas de «Comercio justo», cuidando que no se pierda la identidad de la/os pequeños productores ante el mercado. El «Comercio justo» se erigió a partir de una brecha que fue abierta por la/os pequeños productores apoyados por la/os consumidores conscientes. Ahora la/os pequeños productores están construyendo los primeros carriles de la gran vía de «Comercio justo», como una de las pocas alternativas para la generación de perspectivas dignas.

A los pequeña/os productores no les queda otro camino. Buscan, sin embargo, aliados en esta lucha. Los principales aliados son la/os consumidores. A ésta/os, se les invita a reflexionar sobre el trasfondo social y ecológico de los productos que consumen todos los días. Se les invita a ejercer sus derechos a la información sobre estos productos y a ejercer su poder de elección. La/os consumidores tienen en el «Comercio justo» la posibilidad de practicar su poder como ciudadano fuera de los tiempos electorales del sistema político.

En este artículo haremos un recuento de la evolución del concepto de «Comercio justo» y los alcances de sus diferentes modalidades, tanto a nivel internacional, como en el marco de las actividades y estrategias de «Comercio Justo México, A.C.» No pretende agotar todas la formas de «Comercio justo» que existan, sino fungir como introducción a los éxitos y limitaciones del movimiento internacional del «Comercio justo». Creemos que es de suma importancia que se difunda en México, particularmente entre los organismos civiles y movimientos sociales, un mayor conocimiento sobre el «Comercio justo» como una arma alternativa digna para revertir procesos de destrucción económica, social, cultural y ecológica. La/os pequeños productores de este país necesitan el apoyo de todas las organizaciones civiles en la gran tarea de conscientizar al consumidor sobre el trasfondo de los productos que consumen y sobre el poder que tiene cada consumidor para cambiar el mundo comprando.

El «Comercio justo» es una respuesta a una problemática específica. Para poder hablar del sentido y la importancia del «Comercio justo» es indispensable hablar en primer lugar de la problemática que dio origen a este modo de comercialización atípica.

La problemática

La problemática comercial de la/os pequeños productores no nace con el neoliberalismo, ni con el reciente proceso de globalización económica. Los esquemas de comercialización convencional han sido construidos en la explotación de la/os pequeños productores y la/os consumidores del mundo desde tiempos inmemorables.

Actualmente la/os pequeños productores mexicanos viven una realidad comercial particularmente cruda, marcada por la enorme desigualdad entre las fuerzas del mercado. Las reglas actuales del mal llamado «libre mercado»3 hacen que pequeña/os productores mexicanos con bajos niveles de productividad pero con altos niveles de calidad, sustentabilidad social y ecológica tengan que competir en el mercado con productores y comercializadores extranjeros y/o transnacionales con altos niveles de productividad y bajos niveles de calidad, sustentabilidad social y ecológica.

Aunado a esto, en el actual contexto comercial global, los precios de muchos productos que producen la/os pequeños productores mexicanos han ido perdiendo la relación directa entre su valor intrínseco, es decir, su costo integral de producción4. Este sistema se ha justificado por la supuesta autorregulación de la oferta en respuesta a la demanda. Este precepto de la autorregulación no toma en cuenta el efecto distorsionador de la especulación, ni el control del mercado por fuertes empresas de intermediación, ni el carácter «inflexible»5 de la economía de la/os pequeños productores.

En la medida en que la/os pequeños productores se vean obligados a participar en el mercado bajo estas reglas y realidades, tienen que buscar formas diferentes de llevar sus productos a la/os consumidores y obtener condiciones comerciales justas para sus productos.

El tema comercial cobra suma importancia si consideramos que una recompensa justa del trabajo de la/os pequeños productores les permite obtener ingresos dignos y responsabilizarse de su propio proceso de desarrollo. Sin soluciones a la problemática comercial, a los productores les quedan pocas opciones.

Algunos optan por apostarle a la vía política e incluso la político-militar (movimientos guerrilleros) para tratar de encontrar una solución a sus problemas6.

Muchos productores que han visto perder las perspectivas para la sobrevivencia digna en sus regiones optan por la migración para convertirse en mano de obra explotada en otras regiones del país o en los Estados Unidos, con todas las consecuencias que de ahí se derivan.

Una muestra de la gravedad de la situación actual es el reciente auge de la migración en zonas tradicionalmente con un índice muy bajo de migración; particularmente las zonas cafetaleras de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz y otros estados que tienen una fuerte presencia de pequeña/os productores de café.

El origen del comercio justo

Podemos distinguir en diferentes fases, conceptos y modalidades de «Comercio justo» que se han presentado en el pasado.

El inicio: Las «Organizaciones de Comercio Alternativo» y las «Tiendas del Tercer Mundo»

En las décadas de los años sesenta, setenta y ochenta del siglo veinte, se gestaba un mercado con diferentes adjetivos: «alternativo», «solidario», «equitativo» o «justo». Se trataba regularmente de organismos civiles (las llamadas «OCA»7) en los países occidentales que habían incurrido en la comercialización de productos de pequeña/os productores de países con alto grado de marginación. Estos productos, de múltiples marcas8, se comercializaban generalmente a través de las llamadas «Tiendas del Tercer Mundo». Se trataba igualmente de café de Nicaragua, té de la India o artesanía mexicana.

Este tipo de comercialización fue el primer intento por promover en el consumidor una actitud de responsabilidad social y económica hacia el productor y su problemática. Las tiendas funcionaban muchas veces con personal voluntario altamente motivado. Sin embargo el sistema tenía muchas limitaciones en cuanto a su significado como instrumento de distribución. En el caso del café, el volumen que se lograba colocar en el mercado a través de estas tiendas era mínimo en el contexto del mercado de café en general y de los niveles de producción de la/os pequeños productores involucrados. Las posibilidades de ampliación de este mercado eran muy limitadas considerando la limitada red de distribución y la imagen de mala calidad que tenía la mayoría de sus marcas.

«Max Havelaar»: el primer sello de «Comercio justo»

A finales de los años 80, pequeños productores que habían vendido un poco de su producto en estos mercados solidarios, en particular la/os productores de la Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo (UCIRI), hicieron un llamado a las OCA y organismos civiles solidarios, a buscar, juntos con los productores, otro esquema de comercialización que permitiera colocar un mayor volumen de café en el mercado, bajo condiciones comerciales «justas».

Después de considerar diferentes modelos, se decidió crear un sello de calidad de «Comercio justo», al cual se le puso el nombre de un personaje legendario de la literatura holandesa «Max Havelaar»9.

El sello «Max Havelaar» fue el primer sello de «Comercio justo», y sentó las bases para la expansión de un nuevo modelo de «Comercio justo». El modelo consistía en los siguientes elementos básicos:

La «Fundación Max Havelaar» hacía promoción del sello y del «Comercio justo» en general a la/os consumidores. Para financiar las campañas publicitarias la fundación cobraba derechos de uso de marca a los usuarios del sello. Por otro lado, a través de las organizaciones civiles socias o simpatizantes de la fundación, se promovían campañas de conscientización del «Comercio justo».

Los «usuarios», o «certificados» por el sello10 tenían la libertad de escoger, de entre todas las organizaciones de pequeña/os productores registradas, a aquellas organizaciones que ofrecieran las calidades de café que correspondieran a las demandas de su mercado.

Para garantizar la credibilidad y el funcionamiento del sello de calidad «Max Havelaar», se inició un sistema de «monitoreo». Este sistema tenía que garantizar a la/os consumidores que realmente se tratara de organizaciones de pequeña/os productores democráticas e independientes y que se respetaran todos los criterios de «Comercio justo». El monitoreo también servía para detectar alguna necesidad de apoyo que tuvieran las organizaciones de pequeña/os productores.

En poco tiempo la participación de cafés solidarios o de «Comercio justo» aumentaron su participación en el mercado holandés de alrededor del 0.1% del mercado a más del 2%, es decir de unos 2,000 sacos a más de 40,000 sacos de café. Actualmente la participación en el mercado holandés del café es del 3% aproximadamente.

Las ventajas del sistema eran:

La expansión de los sellos de «Comercio justo» y la ampliación del concepto

El modelo del sello de Comercio Justo «Max Havelaar» se encontró con una buena resonancia en otros países. En el transcurso de la década de los años noventa se crearon 17 sellos de Comercio Justo, bajo diferentes nombres11; 14 en países europeos, el resto en Canadá, los Estados Unidos de Norteamérica y Japón. A nivel internacional los sellos constituyeron en 1997 un órgano común, llamado Fair Trade Labelling Organisations International (FLO), con sede en Bonn, Alemania.

Por otro lado se ha ido ampliando la gama de productos que se promueven a través de este sistema de sello. Actualmente están incluidos, aparte del café, los productos té, miel, cacao, plátano, azúcar y jugo de naranja.

Al incursionar en otros productos, en primera instancia en el té, los coordinadores optaron, por motivos de mercado12, por ampliar el concepto de «Comercio justo». Hasta esa fecha, estaba limitado al ámbito de las organizaciones de pequeña/os productores. Se generó una nueva «modalidad» dentro del sistema de los sellos, especial para «fincas» o empresas privadas de producción. Los criterios del «Comercio justo», en el caso de las fincas privadas, se orientaba a las condiciones laborales de los trabajadores de la finca, como salario digno, representación ante los órganos de toma de decisiones de la empresa, libertad sindical, condiciones de vida dignas en las comunidades de estos trabajadores, etcétera.

Esta ampliación del término «Comercio justo» resultó en la desvinculación, de facto, del «Comercio justo» de la/os pequeños productores, a pesar del hecho que la/os consumidores generalmente sigan asociando el «Comercio justo» con la/os pequeños productores.

Actualmente el «Comercio justo» que FLO promueve se refiere a las dos modalidades en varios de los productos, particularmente el té, el plátano, el jugo de naranja y el azúcar. En los casos del café, la miel y el cacao exclusivamente han participado las organizaciones de pequeña/os productores.

No todos los países con sello de «Comercio justo» están promoviendo toda la gama de productos disponibles en el sistema. Esto debido a diferencias entre los diversos mercados y limitaciones en las capacidades y fases de desarrollo de los sellos.

Los resultados en cuanto a penetración de mercado han sido muy diversos. En algunos países los niveles de participación aún son mínimos. En otros se han logrado porcentajes considerables. En el caso del café se ha logrado hasta más del 4% del mercado en Gran Bretaña y en el caso del plátano hasta el 10% en Suiza.

Factores de éxito y limitaciones de los sellos de «Comercio justo»

Al analizar los países y los productos que han tenido más éxito en el sistema de los sellos de «Comercio justo», nosotros en «Comercio justo México, A.C.» nos hemos atrevido derivar algunas conclusiones tentativas13:

Empresas mixtas de «Comercio justo»

El análisis de los éxitos y limitaciones del «Comercio justo», ha llevado a la búsqueda y creación de nuevos modelos de «Comercio justo». Hace ya algunos años, la fundación «Solidaridad», con sede en Holanda, cofundadora del sello «Max Havelaar», gestó la creación de la empresa mixta15 «Agrofair». Esta empresa se formó ex profeso para la introducción de plátano de «Comercio justo» en el mercado europeo. Una parte de las acciones fue adquirida por los diferentes grupos de productores de plátano. Otra parte fue comprada por una empresa privada mediana, experta en la maduración y distribución de plátanos. Las demás acciones quedaron en propiedad de la fundación «Solidaridad».

Con este modelo de empresa de «Comercio justo» la/os pequeños productores no sólo obtienen buenos precios para sus productos, de acuerdo a las normas de FLO para plátanos, sino también participaban en la toma de decisiones de la empresa («palabra justa») y en el reparto de las utilidades («participación justa»). La empresa «Agrofair» ha sido administrado por un equipo de profesionales del medio altamente calificados y ha obtenido resultados sorprendentes. Esta empresa, con su marca de plátanos «Plátano OK» ha logrado una participación del mercado de arriba del 10%, dejando atrás los niveles de participación máxima de alrededor del 3% en el caso del café16.

El modelo de empresa mixta de «Comercio justo» entre pequeña/os productores y empresas y/o OCA’s está teniendo réplicas en diferentes partes. En Inglaterra, por ejemplo, «TWIN-Trade» promovió la creación de una empresa mixta de este tipo que lanzó una línea de productos de cacao.

En México la recién creada empresa «Agromercados» está basado en el mismo modelo. En México se ha propuesto la creación de un sistema de certificación para «Empresas justas». Esta certificación permitiría generar un valor agregado en el mercado a estas empresas que son la materialización de un nuevo esquema de «Comercio justo».

Comercio Justo México, A.C.

A finales de 1998 un grupo de integrantes de organizaciones y redes de pequeña/os productores y de organismos civiles se reunieron para la construcción de un sello mexicano de «Comercio justo». En septiembre de 1999 se constituyó formalmente «Comercio Justo México, A.C.»17.

Esta iniciativa tiene el principal objetivo de lograr una alta participación en el mercado interno de México de los productos de la/os pequeños productores de México logren, bajo condiciones adecuados, es decir, de «Comercio justo». La función principal que adopta nuestra asociación es la promoción. Por un lado la promoción de los productos hacia la/os consumidores, haciendo campañas educativas de conscientización y de publicidad. Por otro lado apoyamos a los grupos de pequeña/os productores en la búsqueda de soluciones a su amplia problemática comercial y empresarial.

Desde su fundación, nuestra asociación ha relacionado el concepto de «Comercio justo» con la/os pequeños productores. La promoción de otras modalidades, también llamadas de «Comercio justo», como sería la modalidad «finca», tal como la maneja FLO, o el sistema de certificación «SA 8000», no forman parte lógica de los objetivos o estrategias de «Comercio Justo México, A.C.». La problemática de la/os pequeños productores tiene características muy propias y por lo tanto requieren un sistema que dé a conocer su problemática específica y promueva sus productos de manera particular.

Desde su fundación «Comercio justo México, A.C.» ha desarrollado diferentes estrategias:

Un sistema fidedigno de «Comercio justo», tanto para la/os mismos productores como para la/os consumidores, requiere de los productos de la/os pequeños productores en México. Las normas y reglamentos se elaboran a través de comités en los cuales participan tanto la/os pequeños productores como las comercializadoras involucradas, siempre vinculando la problemática de esta/os productores con las posibilidades del mercado y la solidaridad de la/os consumidores.

Actualmente se cuenta con una «Norma General de Comercio Justo» y un reglamento para el café. Los reglamentos para otros productos, como miel, cacao, granos básicos y artesanías están en proceso de desarrollo.

Desde su fase inicial Comercio Justo México ha señalado la necesidad de la creación de una certificadora de «Comercio justo» independiente. Donde creemos indispensable que la/os propios productores y comercializadoras participen en el diseño de normas de «Comercio justo», la verificación y certificación del cumplimiento de las normas por las partes involucradas tiene que ser procurados por terceros, tal como marcan normas internacionales para instancias de certificación (norma «ISO 065»).

Actualmente está avanzada la construcción de esta certificadora, en colaboración con la certificadora de productos y procesos orgánicos «Certimex». Los socios de la certificadora, llamada «Sello Mexicano de Comercio justo», no son los propios productores, sino organismos civiles con una distinguida reputación18.

Consideramos diferentes fases en la aplicación del sello a los productos de «Comercio justo»:

En este momento se está preparando, como primera fase de introducción del sello, la aplicación del sello a las marcas propias de las organizaciones de pequeña/os productores de café.

Con la introducción de productos con el sello de «Comercio Justo México», se inicia una amplia campaña de promoción y educación sobre el «Comercio justo» en general y el sello en particular. Las redes de organismos civiles jugarán un papel importante en el buen desarrollo de estas campañas.

«Comercio Justo México, A.C.» promueve la creación o consolidación de empresas integradoras de «Comercio justo».

En este momento estamos preparando la norma para «Empresas Justas», es decir, empresas integradoras de «Comercio justo». La intención no es sólo promover la comercialización justa de los productos de la/os pequeños productores, sino promover nuevas maneras de concebir las empresas económicas. En las «Empresas Justas» existe una corresponsabilidad entre varios grupos de productores y/o la iniciativa privada, con el fin de lograr la mayor capacidad de alcanzar a la/os consumidores, tanto con buenos productos, como con mensajes de fondo.

Existen ya algunas empresas que cumplen con los criterios generales de «Empresas Justas». En el momento se está preparando la celebración de convenios de colaboración con estas empresas para la promoción del «Comercio justo».

Por otro lado «Comercio Justo México» enfoca su atención en la creación de mecanismos y sistemas de distribución de productos de «Comercio justo». Creemos indispensable la generación de diferentes formas nuevas de llevar los productos de «Comercio justo» consumidor mexicano.

Estas formas nuevas pueden variar de minisupermercados de «Comercio justo» o módulos de «Com­ercio justo» en las cadenas de supermercados y tiendas departamentales, hasta las tiendas solidarias de «Comercio justo» y productos orgánicos y la distribución vía Internet.

Esperamos que esta breve exposición haya aumentado el conocimiento y comprensión del lector sobre los porqués y los cómos del «Comercio justo» dentro y fuera de México. Esperamos que se sienta motivado a promover el «Comercio justo» desde su particular ámbito de trabajo y convivencia.

1Jerónimo es el Director Ejecutivo de «Comercio Justo México, A.C.» Licenciado en Antropología de la Universidad Estatal de Utrecht, Holanda. Ha trabajado en México con pequeños productores, principalmente de café, desde 1991. Comercio Justo México, A.C.; Benjamín Franklin 186, Col. Escandón; 11800, México, D.F.; México; comjustomex@laneta.apc.org; http://www.comerciojusto.com.mx

2En México existen millones de familias de pequeña/os productores; 280,000 producen café, varios millones producen granos básicos, más de 50,000 apicultores, cientos de miles de familias de artesanos, etcétera. En su gran mayoría se trata de familias productoras pertenecientes a las diferentes etnias de nuestro país.

3No podemos hablar de libre mercado mientras la libertad de unos implique la exclusión de otros.

4Estos costos de producción deben incluir la remuneración digna del trabajo, además de los costos involucrados en la producción ecológicamente sustentable.

5Esta llamada «inflexibilidad» es consecuencia lógica de sus sistemas económicos y culturales, y de la misma situación de marginación económica y geográfica de la/os pequeños productores.

6Recordemos el hecho que el desplome del precio de café a partir del año 1989 alentó el crecimiento acelerado del movimiento guerrillero en Chiapas, ahora conocido como el EZLN.

7«OCA», o «ATO», por sus siglas en inglés, significa «Organización de Comercio Alternativo». Muchas veces se trataba de organizaciones emanadas de organismos civiles, de carácter religioso o civil, que contaban con trabajo social en países y zonas marginadas.

8En el mercado solidario europeo, por ejemplo, existía un sinfín de pequeñas marcas de «café solidario».

9Este personaje de una de las obras clásicas de la literatura holandesa abogaba por los intereses de los pequeños productores de café de la ex colonia holandesa Indonesia en el siglo XIX.

10Por «usuarios» o «certificados» se entienden las empresas que usan el sello de «Comercio justo» en los empaques de sus productos y/o en su propaganda.

11Los nombres más utilizados son los de «Max Havelaar» y «TransFair».

12La/os consumidores de café de «Comercio justo» tenían interés en que hubiera también té de «Comercio justo». Cuando los sellos no encontraron organizaciones de pequeña/os productores de té, optaron, sin contar con el apoyo unánime de la/os pequeños productores cafetaleros, ampliar el modelo.

13Estas conclusiones deberán, en su momento, corroborarse con una investigación sistemática.

14La mala calidad de algunas marcas con sello tiene una influencia negativa sobre la imagen de calidad del sello en general.

15Por empresas mixtas se entienden empresas que se construyen de manera conjunta entre organizaciones de pequeña/os productores y la iniciativa privada.

16La única iniciativa que ha logrado una participación de más del 4% del mercado de café es la marca Cafédirect en Gran Bretaña.

17Los socios actuales son: AMACUP, ANEC, CEPCO, CNOC, Café de Nuestra Tierra, IDEAR, INVERTIR, MAJOMUT, PAUAL, SIPRO, VAMOS FDS, UCIRI

18Alianza Cívica, Centro de Estudios Ecuménicos, Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio y la red de Derechos Humanos «Todos los derechos para todos».