Indice nacional de precios al consumidor de la canasta básica (Base 1994=100)

Periodo

Indice

Variación porcentual



Mensual

Anual

Respecto a diciembre del año anterior

2000


358.25

9.59


Enero

347.54

1.54

11.73

1.54

Febrero

351.38

1.10

11.01

2.66

Marzo

353.73

0.67

10.40

3.35

Abril

354.83

0.31

9.74

3.67

Mayo

354.43

-0.11

9.54

3.55

Junio

355.46

0.29

9.21

3.85

Julio

356.87

0.40

8.96

4.26

Agosto

358.81

0.54

9.09

4.83

Septiembre

360.65

0.51

8.97

5.37

Octubre

363.76

0.86

8.90

6.28

Noviembre

369.31

1.52

9.03

7.90

Diciembre

372.18

0.78

8.74

8.74

2001





Enero

375.83

0.98

8.14

0.98

Febrero

378.80

0.79

7.80

1.78

Marzo

380.72

0.51

7.63

2.30

Abril

381.62

0.24

7.55

2.54

Mayo

380.36

-0.33

7.31

2.20

Junio

381.26

0.24

7.26

2.44

Julio

378.77

-0.65

6.14

1.77

Agosto

378.97

0.05

5.62

1.82

Septiembre

381.47

0.66

5.77

2.50

Industria Manufacturera

Productividad de la mano de obra, diversos países. (Indices: 1993=100)

Periodo*

Méxicoa

EE.UUb

Japónb

Alemaniab

Coread

Reino Unidod

2001

Indiceb

Promedioc






Enero

138.7

145.7

146.0

122,4

170.9

214.7

114.8

Febrero

145.6

145.9

146.4

123,8

175.9

216.6

115.2

Marzo

149.4

147.7

145.9

123,7

160.2

218.5

115.2

Abril

146.4

146.0

146.4

122,1

174.2

213.1

114.0

Mayo

147.7

145.2

148.1

120,4

164.4

210.2

113.3

Junio

150.4

146.3

147.4

119.0

174.9

208.7

114.0

Julio

144.9

145.9

147.4

119.0

174.9

208.7

114.0

Agosto

144.5

146.4

147.8

118,1

170.2

207.7

113.2

Sept.

146.4

147.5

147.7

114,5

-

225.8

-

a Datos para el Sector Manufacturero sin incluir a la Industria Maquiladora de Exportación.
b Por horas-hombre trabajadas.
c Promedio móvil de seis meses.
d Por persona ocupada.
* Cifras preliminares a partir de la fecha en que se indica.
FUENTE: INEGI, Encuesta Industrial Mensual. U. S. Departament of Labor, Employment and Earnings. CDE, Main Economic Indicators.

Emplazamientos a huelga
registrados

Periodo (2001)

Total


Enero

636

Febrero

287

Marzo

375

Abril

302

Mayo

324

Junio

326

Julio

411

Agosto

541

Septiembre

436

Octubre

541

P/ Cifras preliminares.
FUENTE: INEGI, con base en cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.



Industria Manufacturera

Productividad de la mano de obra, diversos países. (Indices: 1993=100)

Periodo*

Méxicoa

EE.UUb

Japónb

Alemaniab

Coread

Reino Unidod

2001

Indiceb

Promedioc






Enero

138.7

145.7

146.0

122,4

170.9

214.7

114.8

Febrero

145.6

145.9

146.4

123,8

175.9

216.6

115.2

Marzo

149.4

147.7

145.9

123,7

160.2

218.5

115.2

Abril

146.4

146.0

146.4

122,1

174.2

213.1

114.0

Mayo

147.7

145.2

148.1

120,4

164.4

210.2

113.3

Junio

150.4

146.3

147.4

119.0

174.9

208.7

114.0

Julio

144.9

145.9

147.4

119.0

174.9

208.7

114.0

Agosto

144.5

146.4

147.8

118,1

170.2

207.7

113.2

Sept.

146.4

147.5

147.7

114,5

-

225.8

-

a Datos para el Sector Manufacturero sin incluir a la Industria Maquiladora de Exportación.
b Por horas-hombre trabajadas.
c Promedio móvil de seis meses.
d Por persona ocupada.
* Cifras preliminares a partir de la fecha en que se indica.
FUENTE: INEGI, Encuesta Industrial Mensual. U. S. Departament of Labor, Employment and Earnings. CDE, Main Economic Indicators.

Industria Manufacturera

Remuneraciones, diversos países (dólares por hora)

Periodo* (2001)

Méxicoa

EE.UU

Francia

Chile

Enero

2.1

14.5

7.4

2.2

Febrero

2.2

14.5

7.3

2.3

Marzo

2.3

14.6

7.3

2.2

Abril

2.5

14.7

-

2.1

Mayo

2.5

14.7

-

2.1

Junio

2.5

14.7

-

2.1

Julio

2.4

14.8

-

2.0

Agosto

2.4

14.8

-

1.9

Septiembre

2.4

14.9

-

1.9

a Datos para el Sector Manufacturero sin incluir a la Industria Maquiladora de Exportación.
* Cifras preliminares a partir de la fecha en que se indica.
FUENTE: INEGI, Encuesta Industrial Mensual.
FMI, Estadísticas Financieras Internacionales.

Industria Manufacturera

Productividad de la mano de obra, diversos países. (Indices: 1993=100)

Periodo*

Méxicoa

EE.UUb

Japónb

Alemaniab

Coread

Reino Unidod

2001

Indiceb

Promedioc






Enero

138.7

145.7

146.0

122,4

170.9

214.7

114.8

Febrero

145.6

145.9

146.4

123,8

175.9

216.6

115.2

Marzo

149.4

147.7

145.9

123,7

160.2

218.5

115.2

Abril

146.4

146.0

146.4

122,1

174.2

213.1

114.0

Mayo

147.7

145.2

148.1

120,4

164.4

210.2

113.3

Junio

150.4

146.3

147.4

119.0

174.9

208.7

114.0

Julio

144.9

145.9

147.4

119.0

174.9

208.7

114.0

Agosto

144.5

146.4

147.8

118,1

170.2

207.7

113.2

Sept.

146.4

147.5

147.7

114,5

-

225.8

-

a Datos para el Sector Manufacturero sin incluir a la Industria Maquiladora de Exportación.
b Por horas-hombre trabajadas.
c Promedio móvil de seis meses.
d Por persona ocupada.
* Cifras preliminares a partir de la fecha en que se indica.
FUENTE: INEGI, Encuesta Industrial Mensual. U. S. Departament of Labor, Employment and Earnings. CDE, Main Economic Indicators.

Salario mínimo general promedio de los Estados Unidos Mexicanosa

Periodo

Pesos diarios

Variación respecto al periodo anterior %

1º ene. al 31 dic.1993

13.06

8.1

1º ene. al 31 dic.1994

13.97

7.0

1º ene. al 31 mar. 1995

14.95

7.0

1º abril al 3 dic. 1995

16.74

12.0

4 al 31 dic. 1995

18.43

10.1

1º ene. al 31 marzo 1996

18.43

0.0

1º abril al 2 dic. 1996

20.66

12.1

3 al 31 dic. 1996

24.30

17.61

1º ene. al 31 dic.1997

24.30

0.0

1º ene. al 2 dic.1998

27.99

15.1

3 al 31 dic. 1998

31.91

14.1

1º ene. al 31 dic.1999

31.91

0.0

1º ene. al 31 dic. 2000

35.12

10.0

1º ene 2001 a 22 feb. 2001

37.57

6.99

a Ponderado con la población asalariada. FUENTE: INEGI, con base en cifras de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos.


Breve balance del año: una realidad
que llama

CEREAL


Atreverse a comprender la realidad del trabajo, es introducirse a la realidad que va construyendo a nuestro país. A pesar de teorías que intentan marginar al trabajo de su papel como constructor de sociedad, el trabajo sigue siendo la actividad que por excelencia construye las sociedades. Es por ello que la sociedad no puede renunciar a evaluarse frente al trabajo, y, más en concreto, frente a los derechos de los trabajadores y de las trabajadoras. Este indicador dará información suficiente para conocer del desarrollo real e integral de la sociedad. La sociedad que renuncia a considerarlo por poner su confianza en sus propios cálculos y previsiones económicas, pierde la capacidad de dirigir su propio destino, y se prepara como botín de algunos en contra del bienestar de todos. El trabajo sigue siendo uno de los indicadores primordiales para medir el desarrollo de las personas y su capacidad de dar más de sí en la sociedad. Una sociedad donde el trabajo se encuentra sometido a intereses egoístas, es una sociedad que ha optado por someter a sus propios miembros al egoísmo de algunos.

Hacer, pues, un balance de lo sucedido después del 2 de julio no es un ejercicio ocioso ni innecesario cuando se trata de hablar de Derechos Humanos Laborales. Es la oportunidad de dar carne al discurso y de mostrar la trascendencia del proyecto que propone estos Derechos. Es la oportunidad de contrastar los discursos y esperanzas desencarnados, pero llenos de términos económicos, con la carne y las esperanzas reales de los hombres y las mujeres, y encontrar en ella y en ellas las raíces fundamentales para defender los Derechos Humanos Laborales. El balance será breve, pero puede darnos entrada para percatarnos de la importancia de esta lucha en el tiempo que actualmente vivimos.


El balance del primer año del gobierno de Vicente Fox ha resultado en gran decepción como consenso general. La continuidad con las políticas anteriores han marcado, cada vez con mayor claridad, los alcances reales del cambio político en el país. En general, el proyecto foxista se muestra como continuación de la política económica de los últimos cuatro gobiernos priistas (aunque con una más clara definición como Estado empresarial) y con una particular incapacidad para manejar los principales temas políticos, que se ha traducido en notable dificultad para sacar sus proyectos legislativos, productivos y de gobierno, como es el caso de la reforma fiscal. La incapacidad del gobierno ha fomentado el enfrentamiento de los diferentes grupos que disputan el poder, de manera tal que se han visibilizado conflictos que habían permanecido ocultos. En esta disputa la posición del gobierno ha sido proteccionista hacia los grandes capitales que impulsaron su campaña para aumentar sus posibilidades de competitividad en el sector externo (Coparmex y empresarios de Monterrey, principalmente), y se encuentra en un juego de presiones y definición de alianzas condescendientes con otros grupos políticos fuertes, como el ejército, los líderes de los grandes sindicatos corporativos y los líderes políticos del PRI y del PAN. La presión de estos grupos hacia el gobierno convierte el panorama nacional en un espacio particularmente delicado y con fuerte tendencia a la imposición autoritaria o a la ingobernabilidad.


Las perspectivas de crecimiento en el país llegaron al 0% en el segundo semestre del año, lo que ha desincentivado las inversiones extranjeras y ha hecho notable la deficiencia del mercado interno y de las cadenas productivas. A pesar de que la principal fuente de empleo en México ha estado en las empresas pequeñas y medianas, el gobierno ha persistido en medidas económicas individuales (becas y apoyos a microproyectos) de apoyo en detrimento de una auténtica política de fomento industrial, y favoreciendo una distribución presupuestal que privilegia la estabilidad financiera y el sector externo. El gobierno conserva todavía como aval de sus gestiones los ingresos de su sector público, pero aumentan las presiones para la privatización de las industrias energéticas, lo que pone en riesgo de manera muy importante las previsiones futuras. Ante la situación de recesión general mundial, la postura del gobierno ha sido convencer al pueblo mexicano de la espera paciente y la austeridad, que se refleja en su propuesta de presupuesto con nuevos recortes en salud y educación. No ha faltado en el discurso gubernamental la referencia interesada al símbolo religioso y la petición de confianza basada en argumentos que más que apoyarse en la razón, buscan provocar un engañoso sentimiento, como el del secretario del Trabajo repitiendo que «Fox ama a todos los mexicanos». La «transición dolorosa» ha sido la bandera de un gobierno que no se atreve a hacer cambios que golpeen a los grupos del poder y prefiere mantener al pueblo en un sufrimiento constante apelando a su espera del cambio que vendrá. El falso mesianismo queda cada día al descubierto.


En cuanto a las políticas que afectan más directamente el sector laboral no ha habido mayores cambios, sino que se ha profundizado el modelo, ahora apoyándose en el discurso de la recesión. Sin embargo, al discurso neoliberal se opone otro que aboga por el fortalecimiento del mercado interno a través de medidas de regulación, desde los pequeños y medianos empresarios, sindicatos y, curiosamente, grandes empresarios con un mercado externo estable desde el tiempo de Salinas. Este discurso no ha ganado todavía fuerza suficiente para imponer condiciones al anterior, del que hemos sentido efectos en este año: una tasa de desempleo abierto de 2.7%, con 600 mil empleos perdidos1 y un 20% de población económicamente activa que ha pasado del sector formal al informal, un incremento salarial promedio para el 2002 de 5.78%, con lo que se alcanza un salario mínimo promedio de 40.18 pesos diarios (4.36 dólares)2. Sin embargo, el gobierno de Vicente Fox no cree que sea esto su responsabilidad. La creación de empleo es sólo compromiso de las empresas, lo mismo que la fijación de salarios. Abandona así la tutela que es la base de la política social del trabajo y del derecho del trabajo, ambos reconocidos como pilares del desarrollo justo de las naciones y de la realización efectiva de los Derechos Humanos. En cambio, este incremento coloca nuevamente el salario como un ancla antiinflacionaria, en continuidad con las políticas de los últimos gobiernos, que nos condena a la subordinación de la realidad a las reglas de la ortodoxia económica del gobierno de Fox.


La posición de la Secretaría del Trabajo (STPS) ha ido mostrando una tendencia abierta a favor de la posición empresarial. Durante el segundo semestre del año ha hecho un manejo discrecional de sus intervenciones, ejerciéndola sólo cuando su participación fortalecía la posición empresarial, como en los casos de Volkswagen y Euzkadi. En esta última empresa, llegó incluso a acusar públicamente al sindicato de «intransigente» por negarse a modificar las condiciones de su contrato, misma acusación que fue refutada por el secretario general. En cuanto a los sindicatos corporativos, ha proseguido en una actitud de concertación y apoyo tácito, en declaraciones contra la solidaridad entre trabajadores, nacional e internacional, y al negarse a reconocer los procesos de defensa de la democracia sindical que han iniciado los trabajadores y trabajadoras en diferentes empresas. A esta posición de protección de los líderes sindicales fraudulentamente electos (como el de PEMEX y el de los electricistas de la Comisión Federal de Electricidad) a través del uso discrecional de la autoridad, se han sumado otras autoridades judiciales durante el proceso legal de impugnación. Los procesos actuales en los grandes sindicatos han resultado en una más clara relación del gobierno actual con los dirigentes sindicales antidemocráticos. Ante ellos la posición es acomodaticia. Sacar lo que conviene, sin importar el compromiso con la democracia que se prometió el 2 de julio en la elección.


Este compromiso, con los empresarios y los dirigentes sindicales, se ha visto cristalizado en la elaboración de un anteproyecto para la reforma de la Ley Federal del Trabajo, a la que fueron convocados los líderes empresariales y de los sindicatos corporativos y la Unión Nacional de Trabajadores para discutir las propuestas. En el documento original donde la Secretaría planteaba las líneas generales de la reforma, era obvia la intención de lograr una reforma adecuada a los intereses empresariales y que no tocara los intereses y el poder de los grandes sindicatos. Una reforma que, escondiéndose en un discurso supuestamente personalista, volvía a la concepción de persona como individuo y olvidaba las peculiaridades de los Derechos Sociales. Una oportunidad clara para convertir en estatuto legal lo que los empresarios, con el aval de los sindicatos antidemocráticos, han hecho ya ilegalmente en sus empresas: flexibilidad en horarios, jornadas, puestos de trabajo. La experiencia del trabajo hoy, en muchas empresas, revive el mandato del Faraón a los hebreos que les hizo levantar hasta Dios su clamor: hacer los mismos ladrillos, pero yendo a buscar la hierba que antes les llevaban. Aumentar la productividad, aumentando el trabajo y sin aumentar el salario. Es la historia que siguen viviendo los hombres y mujeres que trabajan en nuestro país.


El cambio, pues, esperado por los resultados del 2 de julio, se convierte en una expectativa cada vez más lejana para los trabajadores y trabajadoras mexicanos. El panorama futuro, como lo presenta la ortodoxia del actual gobierno, se mira con fatalismo. Se avecina una crisis de la que no conocemos todavía el fondo ni el futuro. Se nos ha dicho, por todos los medios, que es incontenible. Solamente tenemos que esperar para que pase, cuando la economía de Estados Unidos se recupere. Son las leyes del mercado, a las que más vale que nos ajustemos. Estos son los argumentos de los que nos gobiernan.


Pero la conciencia se rebela. La vida humana exige vida y no muerte, ni falsa paciencia resignada a los movimientos del mercado. Los Derechos Humanos Laborales se convierten en este panorama en un arma para la difícil lucha de forzar la verdad. De rescatarla de los lugares teóricos donde la tienen presa para que pueda brillar con todo su bien y su vida en nuestra historia. Los hombres y las mujeres de fe no se conforman al discurso. En un mundo donde se amenaza con la guerra y con la muerte a quien levanta su voz contra las mentiras que piden resignación y sometimiento a leyes del sistema, para reivindicar el derecho que da cuerpo a la defensa: el derecho a reconocer, reclamar y defender los Derechos Humanos, como nos enseñó a hacerlo el hijo del carpintero, allá en Nazaret.


Gráficos para ilustrar la realidad actual del trabajo















































































































































































































































































1 Según datos de la Universidad Obrera de México, y recientemente aceptados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Esta cifra no se había observado en México desde 1995.

2 El año pasado el aumento había sido de 6.5% y se había alcanzado un salario equivalente a los 4.42 dólares.