SALUD
ALTERNATIVA Y DESARROLLO COMUNITARIO
Rogelio
Segundo Escobedo, Pbro.
Pastoral de Migrantes de
Celaya, Gto.
México
Introducción
El
presente artículo pretende presentar una experiencia de salud alternativa, como
motor o medio para impulsar un desarrollo integral comunitario. Esta
experiencia se lleva a cabo en diferentes municipios del estado de Guanajuato
que integran la Diócesis de Celaya. Hay que advertir que no todo el crecimiento
es uniforme, y que tiene sus variantes, sus altas y sus bajas. El punto clave
de la experiencia ha sido un proceso de formación, participación y
acompañamiento a promotores de salud que prestan su servicio en sus respectivas
comunidades. Por supuesto que este trabajo no está exento de dificultades y
contratiempos que han servido de aprendizaje. En el presente relato se
comparten diferentes momentos de la problemática general que se enfrenta en las
comunidades, el conocimiento y valoración de la medicina tradicional de los
ancianos, la integración y formación de equipos de promotores de salud y el
aporte de los promotores al desarrollo social.
1.
Problemática general de las comunidades
1.1 El fenómeno de la pobreza.
Genera
desempleo, desnutrición por abandono del campo, enfermedades, estructuras de
injusticia, delincuencia, pasividad y falta de iniciativas. Violencia
intrafamiliar, escolar y comunitaria, cultura machista y roles tradicionales en
el hogar. Baja calidad en la educación, insuficiencia de oferta educativa por
falta de un plan estratégico, adaptado a las realidades rurales y suburbanas;
deserción escolar y analfabetismo funcional. Descomposición social,
alcoholismo, mala comunicación en la familia que lleva a la desintegración.
1.2 La migración, particularmente
de jóvenes.
El
fenómeno de la pobreza en las áreas rurales y suburbanas propicia la migración
creciente hacia los EE.UU.
La
migración del personal joven de las comunidades rurales significa una fuga de
recursos humanos que les restan posibilidades de revitalización a las
comunidades en su proceso de desarrollo global. Es la pérdida de una energía
social para los procesos de cambio que urgentemente requieren dichas
comunidades.
Modificar sustancialmente el fenómeno de la
migración o por lo menos atenuarlo, no es algo que puede hacerse directamente
por el desarrollo educativo, pero éste puede servir por lo menos como un vector
de criticidad y puede contribuir, en su espacio estratégico de acción, a la
sensibilización de un sistema social cada vez más rígido e indolente frente a
una problemática que es un reto nacional y una tarea histórica a realizar sin
más pérdida de tiempo.
Falta
de cohesión interna.
La
cohesión interna implica una articulación dialógica de propósitos que asume una
comunidad rural, partiendo de su realidad y de la ejecución solidaria de
acciones para el logro de dichos propósitos.
En algunos
casos, esta cohesión interna se ve obstaculizada por el enfrentamiento de
generaciones al interior de una comunidad rural.
El
fenómeno del "cacicazgo" y su mayor o menor grado de aceptación o de
rechazo por los miembros de una comunidad rural, es otra fuente de rivalidades
y de comportamientos que atentan contra la cohesión interna.
La difícil
lucha por la supervivencia, algunas veces en lugar de fortalecer el espíritu
solidario de los miembros de una comunidad rural, fomenta divisiones y
actitudes oportunistas que debilitan la energía social para la búsqueda de
respuestas comunes.
2.
Conocimiento y valoración de la medicina tradicional
En una
reunión con representantes de diferentes comunidades del norte del estado de
Guanajuato, para analizar la problemática de la región y así ver algunas alternativas
de acción, aconteció el siguiente hecho: en Pozo Ademado era el mes de julio,
había llovido, el campo estaba verde, las milpas en crecimiento y muchas
plantas; después de varias horas de trabajo había que trasladarnos para comer,
a una casa que distaba como dos kilómetros; se dijo que tenían poco tiempo para
llegar pero que por el camino fueran recogiendo todas las plantas que reconocieran,
y al llegar nos dijeron como se llamaban y para que servían. Nuestra sorpresa
fue que en ese tramo se recogieron como cien plantas diferentes, un alto
porcentaje eran plantas medicinales, otras comestibles y las demás para forraje
de animales. En reuniones posteriores los ancianos de las comunidades nos
estuvieron instruyendo en el conocimiento y utilización de las diferentes
plantas medicinales. Todos quedamos asombrados de la gran sabiduría que tenían
las personas ancianas de nuestros pueblos rurales.
Esta
experiencia nos llevó a valorar la medicina tradicional indígena, que tiene sus
raíces en profundos conocimientos sobre la salud y la enfermedad, que los
diferentes pueblos indígenas rurales han acumulado a través de su historia,
fundamentadas en una cosmovisión de la salud-enfermedad de origen prehispánico,
que ha incorporado elementos provenientes de otras medicinas, como la antigua
española, la africana y en menor medida la medicina oriental.
3.
Formación y capacitación de promotores de salud
A partir
de la reflexión y análisis de toda la problemática de la región, optamos por
comenzar a resolver los problemas relacionados con la salud y nutrición. Por lo
que se integró un equipo de promotores iniciándose así un proceso de formación
y capacitación.
El
objetivo inicial fue ayudar a las personas en la prevención y tratamiento
natural de las enfermedades basándose en tres puntos:
Un correcto y completo diagnóstico naturista que
complemente el diagnóstico médico alópata.
Un tratamiento integral, natural y personalizado con
preparados de plantas y medidas de higiene y alimentación.
Una toma de conciencia de la problemática global de las
comunidades, para ver de qué manera se puede incidir en la realidad.
Los cursos
y talleres fueron muy variados: conocimientos básicos de anatomía y fisiología, sobre todo aparato digestivo,
respiratorio; herbolaria, dietética, utilización de la soya y granos básicos
(trigo, amaranto, cacahuate); hidroterapia, estímulos térmicos, y algo esencial
ha sido el conocimiento y uso de la microdosis, su funcionamiento y preparación
a base de plantas medicinales para atender las enfermedades más comunes;
bioenergética, dentro de una visión integral del organismo humano y las flores
de Bach para las enfermedades de tipo emocional. Se manejan también terapias
como ostiopatia, auriculoterapia, digitopuntura, mioterapia y fototerapia.
El
resultado de toda esta formación fue la creación de casas de salud atendidas
por las promotoras aplicando las diferentes terapias aprendidas, según las
necesidades.
4.
Proyección de la salud
El
contacto de los promotores con la gente en las casas de salud, ayudó a
descubrir que no puede haber salud sin desarrollo integral sostenible, en este
punto la asociación civil “Acción Social y Educativa de Celaya, A.C.”, que
había impulsado el proceso anterior, empezó a impulsar actividades orientadas a
dar una contribución para solucionar los problemas de carácter socio-económico,
político y cultural de la población de mayor marginación, siempre con la
participación activa de la propia comunidad
para superar así la acción paternalista que ha dificultado el desarrollo
de los pueblos. Para ello Acción Social y Educativa de Celaya, A.C., fue
llevando a cabo un proceso que abarca las siguientes líneas:
A través de este caminar se
ha logrado la conformación de varias organizaciones que llevan adelante el
proceso: CECOPA, Centro Comunitario Pozo Ademado, A.C., CODHOMHAC, Comité de
Derechos Humanos y Orientación Miguel Hidalgo, Casa de Artes y Oficios Tierras
Negras, A.C., UNIDHE, Mujeres Unidas por Ideas y Hechos, DEICOM, Desarrollo
Integral Comunitario, S.P.R., Mujeres Unidas por
Conclusión
Vivimos en
una época de cambio, en un mundo globalizado; esto nos plantea la necesidad de
análisis permanentes para seguir entendiendo los nuevos retos que exigen nuevas
respuestas. Una de ellas es reforzar el trabajo con nuevos promotores, ya que
algunos por la situación económica han tenido que emigrar, otros se han
establecido en diferentes instituciones y más de alguno que hace su lucha
particular para sobrevivir.
Por la
experiencia vivida durante tantos años vemos que es importante tener una
metodología, que parta de las necesidades de la comunidad, y una permanente
formación y capacitación, estableciendo alianzas y apoyos para el avance del
proceso, y un intercambio de experiencias con otras organizaciones, para el
fortalecimiento solidario, y así contribuir al cambio en favor de una vida
digna, con justicia y bienestar.
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