GUELAGUETZA: ¿PODER O SERVICIO?
(El lunes 16 de julio
de 2007 una manifestación que pretendía llegar al Cerro del Fortín para
celebrar la Gelaguetza Popular fue disuelta con gas lacrimógeno por policías
estatales que custodiaban el Auditorio, con apoyo del Ejército Mexicano. Esto provocó fuertes enfrentamientos
entre los esbirros del gobierno y la población. El saldo aproximado: sesenta
personas detenidas o desaparecidas, muchas otras seriamente lesionadas y,
cuando menos, un muerto. N. de la R.)
Los gozos y las
esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres oaxaqueños,
sobre todo de los pobres y de todos aquellos que sufren, son también los
gozos y las esperanzas, las tristezas y
las angustias de los discípulos de Cristo (Cf. Vat. II, Gaudium et Spes, 1)
Palabras
contra realidades
1. El gobierno y los legisladores de
Oaxaca hablan mucho del estado de derecho; pero lo único que vemos es que la
justicia, la verdad y el respeto a la dignidad de las personas brillan por su
ausencia.
No es posible creer que se está
abierto al diálogo cuando se sigue
utilizando la represión, la violencia y la agresión militar y policiaca
en contra de las manifestaciones pacíficas de la ciudadanía.
2. Se ha propagado por todos los
medios, nacionales e internacionales, que Oaxaca está en paz, pero, al preparar
la “fiesta de los oaxaqueños”, se hace notar
en el Cerro del Fortín -ante los mismos medios y la ciudadanía- la barricada aterrorizante de soldados, PFP, AFI,
policias preventiva, auxiliar bancaria y municipal, y hasta agentes de
tránsito, todos en actitud de guerra contra su propio pueblo.
3. Se convoca a actuar con
prudencia, madurez y responsabilidad a las organizaciones sociales y al pueblo
descontento, pero el 16 de julio –cuando festivamente se dirigen hacia el
Fortín a solicitar autorización para celebrar la guelaguetza popular en el
auditorio que es del pueblo- se les hace caer en una batalla desigual que
permita obtener al poder, el botín que necesita de presos, desaparecidos,
heridos, moribundos, esa batalla y su
botín dejan un sabor a venganza personal y a escarmiento con el fin de
amedrentar a la gente y frenar cualquier intento de protesta contra el
anquilosado y actual modo de gobernar en Oaxaca.
4. Se convoca al diálogo a los que
son considerados oponentes políticos, pero en la batalla del Fortín,
representantes de ellos, se convierten
en blanco bien localizado para ser golpeados con saña -2 miembros del Comité 25
de Noviembre que defienden a presos políticos, un defensor de derechos humanos
de indígenas, maestros y activistas del movimiento social y hasta
transeúntes- que sirvan de modelo a fin
de que los demás desistan de cualquier lucha pacífica.
5. Se hace gala del apoyo popular
para la guelaguetza comercial, pero con mucha evidencia, para llevar público al
auditorio, se utiliza el viejo estilo haciendo pagar los favores a quienes reciben
algún beneficio del Estado: acarrearlos y presionarlos para que llenen los espacios.
Engañándose a sí mismos no caen en la cuenta de que aunque llenaran diez auditorios,
el mal: gobierno-represión ya quedó exhibido.
Preocupaciones.
¿A quién recurrir?
6. El panorama cruel que se ha puesto
otra vez a la vista de todo mundo con motivo de la guelaguetza, hace que al
pueblo oaxaqueño le queden muchas preocupaciones que lo dejan desolado.
7. Hoy nosotros podemos decir en
Oaxaca, lo que los obispos latinoamericanos decían en Puebla en 1979: Desde el seno de los diversos pueblos del
estado está subiendo hasta el cielo un clamor cada vez más tumultuoso e
impresionante. Es el grito de un pueblo que sufre y que demanda justicia,
libertad, respeto a los derechos fundamentales del hombre y de los pueblos.
Hace un año podíamos decir: “un sordo clamor brota de millones de hombres y
mujeres, pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna
parte”. “El clamor pudo haber parecido sordo en ese entonces. Ahora es claro,
creciente, impetuoso y, en ocasiones, amenazante” (D:P. 632-634).
8. Las preocupaciones son de alto
peligro. Hay en el pueblo mucha desesperanza y total desconfianza a sus
instituciones. Nadie duda que el conflicto oaxaqueño se ha ido administrando
conforme a cálculos políticos de conveniencia partidaria y de poder nacional.
No han importado las muertes, los encarcelamientos injustos con expedientes torcidos
y por ello el atropello descarado a las leyes. Nadie cree que en verdad se
busque con las decisiones gubernamentales la paz.
9. El poder federal, con la
presencia de sus militares, sus policías y sus arreglos políticos, primero era
considerado cómplice; pero ahora se arraiga la convicción, en Oaxaca y en el
país, de que es un poder totalmente subordinado al poder gubernamental local.
Quedan así, desprestigiado el ejército por ser considerado enemigo del pueblo y,
debilitada la autoridad moral y la capacidad del gobierno federal como garante
de la justicia y la paz social en el país.
Por este modo de proceder de las
autoridades federales y estatales, que no es nuevo, es que el pueblo se ha rebelado
y ha salido a las calles.
11. No basta que en las primeras
planas se publique que ya hay dinero para la rezonificación. El arzobispo de
Oaxaca lo ha dicho una y otra vez, mientras los problemas de fondo no se
resuelvan, el conflicto seguirá ahí.
Y los problemas de fondo se siguen
expresando, a través del conflicto oaxaqueño, en ese actuar oficial que deja
impunes a los responsables de los asesinatos y de los atropellos cometidos
contra este pueblo.
12. Nos preguntamos ¿Cuándo se
empezarán a encaminar las recomendaciones para investigar a funcionarios que
presuntamente actuaron contra el pueblo de Oaxaca? ¿Seguirán siendo premiados
con curules y fueros? ¿Cuándo las viudas y los huérfanos de este conflicto
verán tras las rejas a los asesinos de sus esposos y padres y cuándo serán
indemnizados debidamente? ¿Cuándo pagarán su violación a la ley todos los
funcionarios que encarcelaron por consigna y contra todo derecho a tantos
hombres y mujeres sin culpa alguna? ¿Cuándo sabremos los nombres de los
torturadores y de quienes les dieron las órdenes, que dejaron a tantos lisiados
física o psicológicamente de por vida? ¿Hasta cuándo los dirigentes del
movimiento tendrán que vivir bajo la zozobra de ser encarcelados sólo por
buscar una forma diferente y justa de gobierno? ¿Quién va a investigar y a
castigar las amenazas de muerte contra dirigentes que han tenido que huir
después del 25 de noviembre y después del 16 de julio, amenazas de personas que
han hablado de parte de autoridades? ¿Cómo quitar del ambiente esa sensación de
que si alguien habla con libertad y a favor del movimiento es una persona
destinada al cadalso de la cárcel, de la tortura o de la muerte?
13. ¿Cómo desaparecerá la idea que
hay en muchos de que la “solución” que llegó del poder olía a plan de
exterminio físico y/o mental de grupos
humanos y pueblos?
Muchos sienten que la parte más
inhumana del neoliberalismo que cree que se puede prescindir de los pobres, se
está aplicando en Oaxaca.
Estas preocupaciones ya no se sabe,
en el país, Sánchez quién puede resolverlas.
Nuestra
esperanza
14. Quienes esto escribimos somos
hombres de fe y, la mayor parte de ese pueblo que ahora lucha por una sociedad
y un gobierno nuevos. son hombres y
mujeres que comparten la misma fe. Cuando entró
15 Este pueblo se inspira en Jesús,
que una vez también entró con una multitud a Jerusalén para proclamar la
presencia de Dios y la paz que ésta da, expulsando
a quienes habían convertido en cueva de ladrones la casa común de los hermanos,
la casa de Dios (Domingo de ramos); los dueños del poder intentaron callar a él
y a sus discípulos y al poco tiempo lo aprehendieron, lo culparon de
proclamarse Hijo de Dios, de ser un revoltoso y de mover a las turbas para
oponerse al emperador (Lc 19,36-44; 23, 2-5; Jn12, 12-14; 19, 12).
Caminos
16. Ya que en la democracia el poder reside en el
pueblo, quienes lo formamos, tenemos una responsabilidad muy grande. No es
verdad, en nuestro caso, que merecemos el tipo de gobierno que tenemos, otra
cosa es que lo hayan secuestrado durante tanto tiempo. Oaxaca es un pueblo noble, con la experiencia
de gobierno participativo, corresponsable, honesto y justo que nos heredaron
los abuelos indígenas y, a pesar de que en algunos pueblos estä contaminado
ahora de ambiciones y entreguismos, podemos todavía, para gobernarnos, beber del
manantial original que pervive en muchas comunidades.
17. Cuando están en el poder, a
muchos políticos se les califica de ineptos, soberbios, autoritarios,
inhumanos, mentirosos, que no cumplen con su papel, que defienden sus propios
intereses no los comunitarios, que llenan sus bolsillos con el dinero del
pueblo aunque se lo lleven manchado con sangre de sus hermanos, gente que se ha
pervertido. Entonces, los ciudadanos hemos de asumir con anticipación nuestra
responsabilidad de elegir a personas que garanticen que no actuarán de esa
manera.
18. Es necesario ahora participar
activamente en la elección de candidatos a las diputaciones locales. Hemos de vencer
el pesimismo y elegir, libres nosotros mismos de intereses mezquinos y
egoístas, movidos solamente por el mayor bien que podamos procurar, recordando
que elegir en conciencia es una forma privilegiada del amor. Si todos nos
parecieran malos tendríamos que elegir al menos malo. Después habrá que seguir
vigilando que las expectativas por las que elegimos a alguien, éste las cumpla.
19. Habrá que mantener la mirada en
un horizonte de más largo plazo hasta que las reformas necesarias de buen
gobierno se cumplan con la participación activa del pueblo, transparencia,
democracia real, economía participativa, medios de comunicación del estado al
servicio del pueblo, educación, ciudadanización de la comisión estatal de
derechos humanos y de las instituciones que sean necesarias, candidaturas
ciudadanas no sólo de partidos, plebiscito, referéndum, revocación de mandato,…
Todavía hay un buen trecho que recorrer.
20. Quienes gobiernan Oaxaca han de
caer en la cuenta una vez más de que no se puede seguir gobernando con
demagogia y mentira. No es con imagen y con encuestas a modo como se extirpa el
verdadero mal de la miseria y de los derechos conculcados.
No es su papel matar las esperanzas
de la gente a base de represión, amenaza, muerte, encarcelamiento.
21. Tampoco puede seguir vigente un
sistema que origina corrupción cuando se mantiene la adhesión de personas a base de dádivas
ya sea a grandes negociantes o hasta al más necesitado de una despensa.
22. Deben comprender que ha llegado
el momento del cambio real. No hagan más largo y doloroso el camino, pues si
éste ya empezó no va a detenerse; es posible incluso que un día aquí empiece y
después, como en Argentina, suene masivamente en todo el país el grito: “Que se
vayan todos”.
Den muestras de que pueden gobernar
de otra manera, con inteligencia, con diálogo, con acuerdos y con respeto al
pueblo.
23. No necesitamos una clase
política, lo que necesitamos es un grupo de hombres y mujeres honrados que
hagan política con clase, capaces de conducir una democracia que no sea sólo
una forma de gobierno ni sólo aquello que está escrito en la constitución, sino
un concepto de la existencia que se basa en la confianza en los seres humanos,
en la humanidad, en la naturaleza humana.
24. El gobierno federal tiene
todavía la oportunidad de rectificar y abrir mesas de diálogo que destraben el
conflicto y encuentren soluciones. Por el bien del país, por su propia
credibilidad tiene que hacerlo.
25. Mediante una fiscalía especial,
atraiga los casos delictivos de funcionarios de Oaxaca.
26. También es una obligación ética
y de buen gobierno no seguir militarizando nuestro estado, ni este ni otro
gobierno se sostiene bajo la amenaza de las armas.
28. Los periodistas y comunicadores son
muy importantes en esta historia que Oaxaca está escribiendo. Los exhortamos a que
nunca vendan su pluma, su voz o su imagen por treinta monedas de traición a la
verdad.
Ojalá actuemos todos conscientes de que
el juicio de la historia colocará a cada
uno en su lugar.
Desde
dónde escribimos
29. Somos un
grupo de sacerdotes de Oaxaca con mirada de pastores. Hemos estado cerca de
este pueblo sufriente. Los padecimientos y logros que nuestros ojos han visto,
las palabras de indignación o de esperanza que nuestros oídos han escuchado,
los cuerpos y espíritus lastimados o luchando que nuestras manos y corazones
han palpado, de eso damos testimonio.
Dios dé paz a su corazón:
Sacerdotes Firmantes:
Arquidiócesis de Oaxaca
Pbro. Eulalio C. Vázquez
Pbro. Martín O. García Ortiz
Pbro. Juan Loera Pinedo
Pbro. Jorge Pérez García
Pbro. José Rentería Pérez
Pbro. Leoncio Hernández Guzmán
Pbro. Miguel Angel Morelos García
Pbro. Manuel Arias Montes
Pbro. Emeterio López Sánchez
Pbro. Leopoldo Martínez
Martínez
Pbro. Angel Angeles Cruz
Pbro. Francisco Silencio Cruz
Pbro. Guillermo Velásquez Gordillo
Pbro. Juan Ruiz Carreño
Pbro. Fernando Cruz Montes
Diócesis de Tehuantepec
Pbro. Ranulfo Pacheco López
Pbro. Roberto Raygoza Beltrán
Pbro. Francisco Ruiz Ramírez
Pbro. José Lino Tenorio Cayetano
Pbro. Juan Ignacio Ortega Gómez
Pbro. Herminio Guerrero Ferreira
Pbro. Lucio Santiago Santiago
Pbro. Santiago Ramos López
Pbro. David Jaramillo Rico
Pbro. Víctor Cabrera Rodríguez
Pbro. Mario Hernández Siordia
Pbro. Ramón Rosado Ambrosio
Pbro. Benito Nolasco Prado
Pbro. Francisco Ponce Salmerón
Pbro. Pablo Andrés García Cruz
Diócesis de Puerto Escondido
Pbro. Armando Muñoz Jarquín
Pbro. Fidel Zurita
Pbro. Jaime Meneses Lavariega
Pbro. Severiano Mendoza Delgad
Pbro. Feliciano López López
Pbro. Alejandro Zárate Herrera
Pbro. Héctor A. Santiago Pacheco
Pbro. Arturo Nicolás Vázquez
Prelatura de Huautla
Pbro. José Luis Sánchez
Pbro. Víctor Villalobos
Pbro. Julio Ricoy Castillejo
Pbro. Jorge J. Pastor Salvador
Pbro. Modesto E. Aceves García
Pbro. Modesto González Sánchez
Pbro. Adán Carrasco Ambros