Gustavo
Esteva
Centro
de Encuentros y Diálogos Interculturales, A. C. (CEDI). Universidad de la
Tierra
Oaxaca,
Oax.
De
junio a octubre de 2006 no hubo policía alguno en la ciudad de Oaxaca, de 600
000 habitantes, ni siquiera para regular el tráfico de vehículos. El gobernador
y sus funcionarios se reunían secretamente en hoteles o casas particulares,
porque no podían acudir a sus oficinas:
Algunos
analistas empezaron a hablar de
¿Organización
o movimiento?
¿Es
El
debate sobre la naturaleza de
Convergen en
Participan en
Esta
gran diversidad propicia divergencias y contradicciones y hace difícil la
gestación de consensos. Las decisiones en los órganos de coordinación tienden a
ser lentas y difíciles y a menudo desembocan en un mínimo común denominador que
no es siempre lo más adecuado para el momento o la circunstancia.
Esta
misma diversidad, sin embargo, es una inmensa fuente de fortaleza.
Los
participantes
Los pueblos indios
La
composición cultural y la configuración física dan a Oaxaca características
únicas. Es el estado de México de mayor diversidad natural y cultural y el
único de mayoría indígena. Con menos del 5% de la población del país tiene la
quinta parte de sus municipios. La fragmentación municipal de Oaxaca se explica
por un doble movimiento: la practicaron las autoridades ante la continua
resistencia indígena, para dividir a los pueblos, y éstos la emplearon para dar a sus empeños de
autonomía la escala apropiada. En cuatro de cada cinco municipios de Oaxaca se
gobierna por “usos y costumbres”, un eufemismo para subrayar que la gente se
erige en autoridad sin procesos electorales y toma por sí misma las decisiones
que afectan la vida en común en sus asambleas comunales. La propia lucha
indígena explica también que Oaxaca es el estado de mayor proporción de
tenencia comunal de la tierra: más del 80%. Al recuperar sus territorios, los
pueblos hicieron valer en ellos sus propias formas de relación con la
naturaleza y en la sociedad.
Los pueblos indios tardaron en participar en
Desde la gran marcha del
5 de noviembre esta participación adquirió un perfil específico, por la
presencia activa de autoridades indígenas comunales y municipales. Cuando el
día 10 se realizó el Congreso Constitutivo de
·
Estuvieron presentes autoridades y representantes de los
pueblos amuzgo, chatino, chinanteco, chontal, chocholteco, cuicateco,
huave, mazateco, mixe, mixteco, tacuate,
triqui, zapoteco y zoque. Nunca antes, desde que se tiene memoria, se habían
reunido en toda esta diversidad por su propia iniciativa. Asistieron también al
foro numerosos organismos civiles que han acompañado por un largo periodo a los
pueblos indios.
·
El Foro examinó extensamente, en forma democrática, temas
fundamentales para los pueblos indios, como libre determinación y autonomía;
tierra, territorios y recursos; educación y comunicación indígena
intercultural; y violación a derechos humanos. Las reflexiones incluyeron
planteamientos bien meditados, que llevaron a afirmaciones tajantes como la que
señaló que “la educación ha sido una nueva forma de colonización”.
·
El Foro presentó públicamente un pronunciamiento, en el
cual, entre otras cosas, se reiteró la exigencia de la remoción del gobernador;
se denunciaron las violaciones a la ley; se hizo un llamado a “fortalecer el proceso de unidad basado en
la diversidad de identidades y agendas, propiciando acercamientos orgánicos,
programáticos y de acción conjunta entre todos los pueblos, sectores y
movimientos”; se convocó a “fortalecer
el proceso organizativo y de acción conjunta de
Las mujeres
Las mujeres han
desempeñado un papel prominente en todos los aspectos de los movimientos que
forman
Esta participación
corresponde a dos procesos entrelazados que se formaron en Oaxaca durante los
últimos 20 años.
·
Desde los años ochenta surgieron en Oaxaca varios grupos
feministas, que adquirieron rápidamente gran visibilidad. En general se
formaron por iniciativa de destacadas feministas de clase media urbana, que
habían participado en el movimiento en otras partes de México.
·
Un proceso más profundo, que surgió en forma paralela y
no es posible examinar aquí en todos sus complejos aspectos, constituye una
nueva forma de participación política de las mujeres en las comunidades y
municipios, que difiere de algunos planteamientos feministas pero reivindica
con semejante vigor la posición de la mujer y el rechazo de la violencia y
discriminación que se practican contra ella. Se ha llegado a sostener que el
impulso constituye una “feminización de la política”, cuando las mujeres toman
el liderazgo de iniciativas políticas y movimientos sociales y lo ejercen con
formas y orientaciones que contrastan claramente con las de los varones.
Las mujeres adquirieron
muy clara visibilidad al conquistar el 1º de agosto las instalaciones del
sistema público de radio y televisión y mantener su presencia por radio, cuando
éste fue destruido, en los siguientes meses.
Su presencia en
El movimiento
urbano-popular
Más de la mitad de los
residentes de la ciudad de Oaxaca habita barrios populares formados, en su
mayoría, a partir de asentamientos ilegales. Se conocían bien sus luchas
localizadas para regularizar su situación y obtener los servicios básicos, pero
no parecían tener mayor presencia en la vida social y política de la ciudad
–salvo en los grafitos que cubrían todas las paredes. La mayor parte de esos
grafitos carecían de creatividad y sentido. Eran solamente “marcas” (una especie
de firma o signo), que identificaban territorialmente a bandas de jóvenes,
algunas de propensiones delincuenciales, que de ese modo expresaban su rebeldía
y devolvían a la sociedad el rechazo y marginación que padecían. Los auténticos
grafiteros, que se expresaban política y artísticamente en las paredes, los
denominaban con desprecio “marqueros” – aunque muchos de ellos iniciaron su
actividad haciendo “marcas”.
La repentina presencia de
grupos emanados de esos barrios populares y algunos de clase media en el
movimiento planteó desde el principio un acertijo. No se conocía la medida en
que el tejido comunitario generado desde la migración indígena estaba presente
en esos barrios y colonias. Las barricadas surgieron espontáneamente, como
invención popular ante los ataques guerrilleros del gobernador contra los
plantones de
En las
barricadas se empezaron a manifestar múltiples anarquismos ideológicos o
vitales, algunos de los cuales tomaron pronto la forma del movimiento okupa, que no había aparecido en Oaxaca:
ciertos grupos ocuparon edificios públicos abandonados y empezaron no sólo a
vivir permanentemente en ellos, sino a convertirlos en centros de actividad
cultural y política. Los colectivos de barricadas defendieron ferozmente su
autonomía, a veces con propósitos aviesos y una carga de violencia difícil de
encauzar, dada la previa acumulación de agravios desde el poder. Niños y
jóvenes urbanos tomaron parte muy significativa en el movimiento,
particularmente en las confrontaciones con la policía, a las que muchos de
ellos estaban acostumbrados.
Otros participantes
Los
activistas dedicados a la promoción y defensa de los derechos humanos
adquirieron en
Diversos
grupos ambientalistas habían tenido participación destacada en la articulación
del descontento con algunas de las obras más aberrantes y destructivas de la
administración de Ulises Ruiz. En el curso del movimiento su experiencia
organizativa y su conocimiento de las cuestiones ambientales fueron una
continua contribución a
El
Espacio Civil, la participación articulada de organismos civiles y
organizaciones no gubernamentales, adquirió una presencia significativa en el
seno de
Comunidades
de base y organismos civiles vinculados a la iglesia católica participaron muy
activamente en todas las fases y acciones de
Una
inmensa variedad de grupos autonomistas y anarquistas emergió continuamente en
el seno de
La
enumeración de todas las personas y grupos que participaron en
La
reinvención democrática
El rechazo al gobernador Ulises Ruiz, que se
mantiene hasta hoy en la mayoría de los habitantes de Oaxaca, define cada vez
más un rechazo a un estado de cosas y a un régimen. Ulises Ruiz sería solamente
una encarnación de los peores aspectos de un gobierno autoritario y opresor que
se considera ya insoportable. No empezaron con él la corrupción y el
autoritarismo, pero en su gestión llegaron a extremos que los hicieron
enteramente intolerables para la mayoría. El rechazo a
ese régimen incluye para muchos participantes en
Las dos primeras
luchas democráticas impulsan reformas legales e institucionales mediante presiones
a los poderes constituidos. La tercera se concentra en lo que puede hacer la
gente, por sí misma, para transformar sus condiciones de vida y sus relaciones
sociales. Por décadas, por siglos, las comunidades fueron capaces de emplear
sus propias formas de constituir sus autoridades y sus formas de gobierno, a
contrapelo de las instituciones dominantes y al margen de
Las experiencias
electorales recientes contribuyeron a extender el desencanto con la democracia
formal y hay en Oaxaca miedo, rabia y frustración ante la impunidad de quienes
siguen cometiendo toda suerte de atropellos. Pero hay también un aliento democrático
profundo, que se expresa en una miríada de iniciativas autónomas y una forma de
efervescencia social y política que no tiene precedentes.
Anticapitalismo
En el Congreso
Constitutivo de
Estos ejemplos son sólo la
punta del iceberg de temas que se examinan continuamente en Oaxaca, en las más
diversas formas. En muchos casos los debates ignoran por completo los términos
técnicos e incluso las denominaciones comunes (como capitalismo y socialismo),
pero sus contenidos y orientaciones corresponden claramente a una crítica
radical del estado de cosas, a la búsqueda continua de alternativas y a la
decisión de luchar por ellas.
Las posturas existentes,
en no siempre tersa coexistencia, comprenden lo siguiente:
·
Empeños
reivindicativos. Persisten las
movilizaciones más o menos convencionales para obtener del capital o el Estado
mejorías económicas y sociales o para defender lo que ya se ha obtenido, como
la lucha de los maestros o contra las reformas a la ley del ISSSTE.
· Reorientación del Estado. Los empeños por reorientar el Estado se inscriben por lo general en las tradiciones latinoamericanas que le confían el papel de agente principal de la transformación.
o
Diversos
grupos luchan por reformar las políticas existentes. Muchos asumen simplemente la
idea de “que se eliminen las aristas más agudas del modelo neoliberal”, una
frase de López Obrador que podría haber dicho Lula. Otros buscan que se adopte
un modelo con mayor sentido social.
o
Han estado
retornando luchas que se proponen implantar alguna variante de socialismo,
desde lo que podría llamarse “estalinismo populista”[1]
hasta formas diversas del socialismo de participación.
Todas estas luchas con énfasis estatalista,
socialistas o no, tienden a poner énfasis en la propiedad colectiva de los
medios de producción y en la generación de garantías sociales (mínimos de
bienestar), a través de la conquista de los aparatos de Estado que se lograría
con diversos medios: la presión popular que propicie un golpe de mano,
elecciones democráticas, o una gesta armada.
·
Reorganización
de la sociedad desde abajo. Finalmente,
quienes desconfían de la transformación desde el Estado, de arriba hacia abajo,
han tomado distancia de las tradiciones socialistas y exigen redefinir la
naturaleza y manifestaciones del poder político, tienden a adoptar una
orientación autonomista y libertaria. Comparten con los empeños anteriores la
crítica de la propiedad privada de los medios de producción y en general del
capitalismo, pero ponen énfasis en la propiedad comunal de los medios de
producción, que admite formas de propiedad personal de algunos de ellos que no
implican explotación, como en las comunidades indígenas. La propiedad colectiva
se reservaría a esferas muy limitadas. A partir de una crítica teórica y
práctica de la tradición socialista[2],
estas luchas se orientan principalmente a la creación de nuevas relaciones
sociales, desde la propia gente, en lo que algunos llaman equívocamente
“economía solidaria” en el marco de la democracia radical. Esta corriente
considera la democracia formal como un paraguas político preferible a la
tiranía, pero desconfía profundamente del sistema de representación y de los
procedimientos electorales. Aprecia la democracia participativa, pero sólo como
forma de entrenamiento para la radical.
Epílogo
A estas alturas es
enteramente imposible prever hasta cuándo las clases políticas seguirán
sosteniendo formalmente en el poder a Ulises Ruiz. Lo que parece enteramente
previsible es que el impulso popular no se detendrá. Seguramente los diversos
movimientos que lo nutren tendrán diversa vitalidad y presencia en el escenario
político, pero ninguno desaparecerá o se paralizará. La APPO representa ante
todo un gran despertar. Trajo un viento fresco de renovación a Oaxaca, en un
periodo oscuro de su historia. Le abrió un nuevo horizonte de esperanza, cuyo
carácter innovador, especialmente para la articulación intercultural de la
diversidad y en la aplicación contemporánea de la tradición asamblearia, está
siendo fuente de inspiración para muchos otros movimientos en México y en el
mundo.
[1] Empleo en esto texto fragmentos de diversos artículos míos sobre el
tema, particularmente de mi columna en
[1] Sería “estalinista” el diseño basado en
un partido único, un líder supremo y estructuras verticales, y “populista” la
línea política que en vez de represión, en el interior de un sistema despótico,
intenta seducir a las masas mediante la distribución de bienes y servicios. La expresión comenzó a
usarse para distinguir a quienes simpatizan con las propuestas venezolanas, a
las que se aplicaría puntualmente, de otros grupos que reivindican
planteamientos de una ortodoxia marxista-leninista hace tiempo abandonada en el
mundo, que incluye a Stalin sin matices, reservas o adjetivos entre los héroes
a seguir, o que defienden posiciones muy superficialmente maquilladas sobre un
régimen socialista. La presencia de estos grupos en
[2] Desde la izquierda y a
veces desde el marxismo, diversos grupos mantienen una posición crítica sobre
el socialismo, considerando que es un fenómeno histórico que está llegando a su
fin y cuya construcción teórica e ideológica tiene deficiencias importantes,
como las que ha señalado Harry
Cleaver (¿Socialismo?, Oaxaca:
Ediciones ¡Basta!, 2006). El análisis de Cleaver examina críticamente los
“socialismos realmente existentes”, pero además de las “desviaciones” ocurridas
en la práctica de las experiencias socialistas detecta problemas serios en las
concepciones básicas del socialismo que deben ser tomadas en cuenta por quienes
quieren lanzar nuevos experimentos socialistas, como en Venezuela. Quienes
forman parte de esta corriente intentan una línea de pensamiento y acción que
deja atrás, simultáneamente, el capitalismo y el socialismo, apoyados en
tradiciones diversas, como las indígenas, las magonistas, etc. Utiliza por lo general
las categorías marxistas de análisis para ejercer su crítica del capitalismo como
régimen de producción, incorpora críticas contemporáneas del sistema –como las
relacionadas con la ecología y la tecnología- y construye en la teoría y en la
práctica alternativas políticas, económicas y sociales que van más allá del
capitalismo sin desembocar en el socialismo. Para muchos grupos, acaso la
mayoría, la lucha actual representa la transición hacia un nuevo régimen que
aún está por inventarse, más allá de la sociedad económica capitalista o
socialista. Algunos adoptan concepciones que se tratan diversamente como
comunalismo, comunitarismo o comunismo.