Desde la ventana en Aparecida
Socorro Martínez
Secretaría Nacional de las CEBs
Generalmente los textos del magisterio hablan “desde la
ventana”, desde un observar lo que está sucediendo; sobre ello dan su palabra y
buscan orientar al pueblo de Dios. La jerarquía se sitúa “desde fuera” y no
como sujetos que también son afectados por los mismos fenómenos, sean positivos
o no, y que tienen una consecuencia en
Tuve la oportunidad de estar en Aparecida colaborando con el
grupo de Amerindia y, aunque comprometida con el caminar de
La presencia de
Benedicto XVI
Pude observar la llegada del Papa, primero en Sao Paulo y
posteriormente en Aparecida, y ver su recibimiento como jefe de Estado y cabeza
de
Visto “desde la ventana” uno se pregunta sobre
Para la misa de apertura
y la de clausura todo fue en riguroso orden de “jerarquías”, cardenales,
obispos, sacerdotes, religiosos, laicos y laicas. ¿En dónde colocarían a Jesús dentro de ese
orden? ¡Parece que no cabe! Sería
definitivamente relegado al orden laical, que además es el que le corresponde,
y no formaría parte del círculo selecto en el que se acomodaban los
participantes en Aparecida. Seguramente Jesús se habría sentado junto con los
peregrinos y habría ido a la parte de atrás de la basílica a visitar a la “mae”[1]
Aparecida, en compañía del pueblo sencillo.
Y las palabras del Evangelio resuenan en mi mente: Muchos que ahora son los primeros serán los
últimos, y los que son ahora últimos serán primeros (Mc 10, 31).
¡Pobres de ustedes,
fariseos, que gustan ocupar el primer puesto en las sinagogas y recibir saludos
en las plazas! (Lc11,43).
El ambiente
de Aparecida se modificó radicalmente una vez que el Papa dejó la ciudad; los
cuerpos militares y policíacos se ausentaron, y pudimos ir y venir a nuestro
antojo, pueblo de Dios y obispos. No sé si en otras ocasiones los obispos hayan
sido hospedados en hoteles como fue el caso en Aparecida; pero desde mi lugar
de mirada me pareció una buena idea. Así se les podía ver ir y venir, caminar
por las tardes y encontrarlos con facilidad en sus diferentes alojamientos. La
basílica volvió a ser de los peregrinos.
Diferentes presencias:
Los delegados de
Es probable
que en los reglamentos esté estipulado
que el Papa tiene facultad para enviar sus representantes; no lo sé, pero desde
esta ventana del siglo veintiuno uno se
pregunta sobre la pertinencia de tal cosa, sobre todo cuando ellos se toman
atribuciones que no les corresponden.
¿Es que el magisterio de América Latina no merece la confianza de Roma que envía a 17 personas?
¿Es qué los clamores de los pobres los asustan y hay que “controlar” su proceso
de liberación? ¿Es que Roma no se percata de que vivimos en un mundo plural y
que no se debe tratar de imponer una sola visión? ¿O es que
Hasta mi
ventana llegaron los ecos de lo que expresó uno de los cardenales enviados
desde Roma sobre la vida religiosa femenina y que quedó plasmado en el
documento, en abierta diferencia con el informe de
Los peregrinos
Aparecida
vive de los peregrinos que atiborran la basílica, sobre todo los fines de
semana, con el afán de visitar la pequeña virgen negra que les da consuelo y
alegría. Son ellos los que llenan
posadas, hoteles, compran en las innumerables tiendas y puestos en la calle los
recuerdos para llevar de vuelta a sus
hogares, familiares y amigos. Los
redentoristas son los encargados del santuario que administran con destreza;
llevan la liturgia dentro de la cual hacen algunos espacios pequeños a algunas
peregrinaciones; se asevera por gente bien enterada que también son dueños de
varios hoteles. La virgen pequeña genera
divisas; los peregrinos alimentan su fe y otros su bolsillo. Observo y tengo en
mi cabeza tantas preguntas ¿Por qué lo religioso se torna comercio? ¿Es que la
sociedad de consumo lo impone? ¿Se irían tristes los peregrinos sin llevar sus
recuerdos? ¿Es necesario que en el largo pasadizo techado que lleva de la parte de los puestos de
comida y de las tiendas a la basílica se anuncien con letras enormes los
grandes consorcios como Bradesco, Coca Cola, etc.? ¡Entre el discurso que
denuncia y previene contra la sociedad de consumo y los hechos hay un gran
trecho! Pero, así entran mayores
divisas.
Seguir a
Jesús es difícil: Jesús entró en el
Templo y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo. Derribó
las mesas de los que cambiaban monedas y los puestos de los vendedores de
palomas. Les dijo: Está escrito: Mi casa será llamada Casa de Oración. Pero
ustedes la han convertido en una cueva de ladrones (Mt 21, 12-13).
Desde mi
ventana observo a los peregrinos que
llegan a Aparecida. Veo con alegría a
personas de todas las edades que acuden a su madre porque saben que ella
siempre los escucha, los consuela, los aconseja. Disfruto la variedad de
peregrinaciones, entre ellas la de los “gauchos” con sus bonitos caballos y
carros, la de los jóvenes que por la noche velan y presentan cuadros
plásticos. Admiro la comunión eclesial
de las CEB que peregrinan toda la noche para rezar por
expresión
de la fe del pueblo de Dios que me lleva a recordar las palabras de Jesús:
Yo te bendigo, Padre, Señor del
cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y
se las has revelado a pequeños. Sí,
Padre, pues tal ha sido tu beneplácito (Lc. 10, 21).
Los teólogos de la liberación
Un
significativo grupo de los controvertidos teólogos y teólogas de la liberación
estuvieron en Aparecida, en esta ocasión con la venia de la presidencia del
CELAM. Constaté su denodado empeño por
seguir abriendo puertas y ventanas en una iglesia que se repliega en sí
misma. Ahí estaban algunos de los que
han impulsado la cristología, la eclesiología, la cultura y la inculturación,
la misión, el estudio de
Así dice Yavé: “Que no se alabe el
sabio por su sabiduría, ni el valiente por su valentía, ni el rico por su
riqueza. Quien quiera alabarse, que
busque su alabanza en esto: En tener inteligencia y conocerme” (Jer. 10,22-23). Esto es lo que van
haciendo.
La visita de un amplio grupo de jóvenes teólogos de la liberación fue motivo
de alegría y de constatar que la semilla sembrada durante años en América
Latina y El Caribe da fruto y que grupos
de jóvenes, comunidades de base, institutos, laicos y laicas son fermento en la
masa a lo largo y ancho de la patria grande.
Esa noche cerré mi ventana agradecida porque el Espíritu sigue aleteando
y suscitando personas comprometidas con su pueblo y con la causa de Dios.
Los movimientos
Es bien
sabido que el Papa Juan Pablo II apostó a una iglesia de movimientos y les dio
un gran auge relegando, a su vez, a otras instancias de peso eclesial:
El auge de
estos grupos se ha convertido en uno de los rasgos más característicos del
pontificado de Juan Pablo II, al que incluso han llegado a calificar como el
Papa de los movimientos. Y con toda la razón del mundo. [2]
Esta
política sigue en marcha y a
Lo que
constituía al principio la gran novedad de los movimientos -es decir, que eran
eminentemente laicales- ha ido desapareciendo con los años. En mayor o menor
grado, todos ellos se han ido clericalizando, creando ramas “sacerdotales”,
formando a sus propios curas e incluso fundando sus propios seminarios al
margen de las diócesis. En consonancia con los tiempos, los sacerdotes
asociados o miembros de estos movimientos están siendo promovidos a la
jerarquía. De hecho, su clero está evolucionando como una especie de jerarquía
paralela que va tomando posiciones en el Vaticano y en las distintas Iglesias
locales (Ibid).
Esto fue
evidente en Aparecida. Los sodalicios, por ejemplo, cuentan ya con cuatro
obispos; fueron éstos los que pronto atacaron en la prensa a los teólogos de la
liberación.
Se ha
dicho y escrito que muchos de los cambios en las diversas redacciones durante
la conferencia de Aparecida se les debe a los movimientos, quienes además
estaban presentes en diferentes servicios de
El ver
desde mi ventana tal situación, que ni siquiera todos los obispos percibían,
sumergidos como estaban en un intenso trabajo que les imposibilitaba estar
verificando cada una de las redacciones con detalle, me causó profundo malestar.
La presencia de los laicos y laicas
Se dice que
la iglesia del futuro es de los laicos, y confío que de las laicas también
¿Pero el futuro a cuántos años? Hubo una minoría de laicos y laicas en la
Conferencia, algunos muy valiosos, con amplia experiencia, y con los pies y la
cabeza en la actual realidad de nuestros países e iglesia; pero eran los menos.
Mientras la
iglesia jerárquica siga creyendo que los laicos de los movimientos son los que
van a impulsar la tarea evangelizadora de
Fue significativo el seminario para laicos y laicas,
organizado por las pastorales sociales de Brasil y Amerindia, en
Pindamonhangaba, población cercana a Aparecida, en la que se trataron temas
relevantes: el análisis de la realidad mundial y latinoamericana; los desafíos
para el cristianismo y para la Iglesia en el siglo veintinuno; un cristianismo
para América Latina; una Iglesia para América Latina; el laicado en una iglesia
comprometida con la justicia.
La presencia del internet
Cito el
artículo 12 del Reglamento de la Conferencia General:
“Tal eventual documento final o las
conclusiones serán presentados al Santo Padre y sólo después de su autorización
podrán ser publicados; antes deberán permanecer absolutamente reservados y no
podrán ser difundidos por ningún medio”.
El Internet echó abajo este artículo como algo caduco.
En pleno
siglo veintiuno, con su avanzadísima tecnología digital y sus comunicaciones
este artículo fue rebasado de principio a fin de
La iglesia
jerárquica está acostumbrada a reunirse y a que sus discusiones y votaciones
queden bajo estricto sigilo. La iglesia
arropada en su tradición hace cosas curiosas; por ejemplo, en el Sínodo de
América la redacción para las votaciones estaba redactada en latín, cuando hay
obispos más jóvenes cuya formación ya no incluyó esta lengua; además, los votos
debían ir firmados.
En su
conocido artículo “
El centralismo es una
forma refinada de violencia porque concentra el poder de decisión en una
burocracia eclesiástica, lejana de la realidad de la vida, ignorante de los
desafíos que enfrentan los creyentes en las diferentes circunstancia
socio-culturales y eclesiales, incapaz de admitir la pluriformidad. De ese modo se ejerce la violencia al tratar
a los creyentes de todas las categorías, desde las conferencias episcopales
hasta los grupos de laicos pasando por la vida consagrada, como menores de
edad, necesitados de una superprotección y de una disciplina impuesta con
criterios miopes.
Mi ventana
me dice que el Internet jugó a favor del laicado creyente y maduro y doy
gracias a Dios.
El Documento aprobado en Aparecida
Después de tres semanas de trabajo y de ir observando, desde
mi ventana, los cambios que se introducían en cada versión y la mentalidad que
los regía, llegó el momento de aprobar la cuarta y última redacción; el
documento de Aparecida fue aprobado por 127 obispos de los 129 que tenían
derecho a voto. Un voto prácticamente unánime.
En medio de las tensiones vividas, de lo abultado y repetitivo del
documento, de un talante poco profético, de las deficiencias cristólogicas y
eclesiológicas, quedaba un documento con semillas rescatables que bien
sembradas pueden dar fruto. El documento
fue difundido con rapidez y ampliamente por medio del Internet.
Sin
embargo, cuando aparece el documento aprobado por Roma encontramos más de 200
cambios, y por lo menos 40 de ellos modifican sustancialmente el contenido; el
caso más emblemático es el de las comunidades eclesiales de base.
¿Por qué
modificar y quitar lo que otros escriben? ¿No es la iglesia plural? ¿Quién autoriza
tales intervenciones? ¿Por qué tantas atribuciones? ¿Bajo qué criterios? El
propio obispo Julio Cabrera de la comisión de redacción aseguraba que no
pasaría lo que en Sto. Domingo, que todo sería transparente; yo le creo, pero
se ve que ellos mismos quedaron atropellados y a medida que pasaba el tiempo,
más y más. Perpleja y dolida cerré lentamente mi ventana.
La
presidencia anterior del CELAM hizo declaraciones al respecto, contradictorias
y confusas; ahora dicen que quizás intervino alguno de los dicasterios romanos. Quien quiera que haya sido, deja ver
nuevamente un centralismo que degrada a la iglesia, un dogmatismo que
infantiliza, y una obediencia que
ninguna persona adulta y madura puede asumir como tal, aunque se nos diga lo
contrario.
Coloquialmente
hablando, es un golpe al hígado, pero el hígado tiene la facultad de
reproducirse y de reponerse. A la
iglesia latinoamericana aún no se le deja ser, pero como dijo mi amigo, Alwin
Nagy, sacerdote alemán que ha vivido muchos años en Argentina: he aprendido de los latinoamericanos/as su
creatividad para sacar de lo malo bueno y seguir adelante, así que ahora hay
que hacerlo una vez más.
Y para
muestra baste un botón: Mantel Godoy, pastoralista y Agenor Brighenti, teólogo
brasileño extraen del documento una buena propuesta, expresada en el siguiente
esquema:
“I. Punto de Partida: La realidad que nos interpela porque
contradice el Reino de Vida
II. Punto de Llegada: La vida en plenitud
para las personas y para nuestros pueblos.
III. Exigencia: Una iglesia en
estado permanente de misión
-
desinstalarse
-
que cada comunidad sea un centro que
irradia vida
-
que la misión impregne
-
pasar de una pastoral de
conservación a una pastoral misionera
IV. Implicaciones: Una conversión
pastoral y renovación eclesial
-
renovación eclesial
-
sectorización de las parroquias
-
una acción pastoral pensada
-
asumir las nuevas pobrezas
-
el protagonismo de las mujeres
-
una renovada pastoral urbana
-
presencia en nuevos espacios
V.
Itinerario: Una camino en cuatro etapas, a la luz de la
opción por los pobres
1ª. Experiencia
personal de fe
2ª . Vivencia
comunitaria
3ª. Formación
bíblico-teológica
4ª. Compromiso
misionero de toda la comunidad
Carlos Martínez
en el periódico
La desigual gesta que en el interior de
la anquilosada institución religiosa, la católica romana, sostienen algunos
sacerdotes, religiosas y organizaciones de los llamados laicos, despiertan mi
simpatía. También me sorprende su
perseverancia, sobre todo cuando se comprueba que la alta burocracia clerical
los margina y obstaculiza reiteradamente.
Si bien es cierto lo que
este articulista asevera, no lo es menos el impulso y la perseverancia de
quienes siguen abriendo caminos, fortalecidos por el Espíritu y por el
seguimiento a Jesús en el aquí y ahora de nuestra historia.
Conclusión:
Aparecida sin duda tiene su
importancia, pero también su parte relativa. Raras veces un documento es de tal manera
profético que logra dar una palabra exigente al presente y dar pasos
orientadores para el futuro. Hubo avances en el proceso hacia