Las huelgas mineras de
2005-2006.
Del corporativismo a la
autonomía sindical
Francisco Zapata
Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México [1]
Preámbulo
Después de cinco años de coexistencia pacífica entre el sindicalismo
corporativo y el Estado, coexistencia pactada con anterioridad a la toma de
posesión del Presidente Fox en diciembre de 2000, se ha abierto una coyuntura
inédita. Un sector central del sindicalismo corporativo, el representado por el
Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos de
- la huelga de los trabajadores de la sección 271, ubicada en Lázaro
Cárdenas (Michoacán) en agosto-septiembre de 2005;
- la activa participación del SNTMMSRM en el cuestionamiento de la
reforma de
- la postulación frustrada de Napoleón Gómez Urrutia, secretario general
del SNTMMSRM, a la presidencia de El Congreso del Trabajo;
- el accidente que costó la vida de 65 mineros del carbón en Pasta de
Conchos (Coahuila) el 19 de febrero de 2006;
- el desconocimiento de Gómez Urrutia como secretario general del
SNTMMSRM y el nombramiento de Elías Morales en su sustitución a través de
procedimientos falaces por
- los conflictos huelguísticos que estallaron a fines de febrero y
principios de marzo de 2006 en las minas de
- la huelga de los trabajadores de SICARTSA en abril-mayo de 2006 en
protesta por el desconocimiento de Gómez Urrutia y
- la realización de la 34 Convención General Ordinaria Nacional del
SNTMMSRM celebrada entre los días 2 y 7 de mayo de 2006.
Es a partir de esos elementos que podemos reflexionar
sobre las huelgas mineras de 2005-2006 y explorar hasta qué punto el Estado
mexicano está preparado para hacer frente a una acción sindical autónoma de las
instancias estatales. Dividiremos nuestra exposición en dos grandes apartados.
En el primero presentaremos algunos antecedentes
sobre las características del sindicalismo en los países mineros de América
Latina que nos pueden ayudar a comprender las formas que asume la acción obrera
en las minas.
En el segundo, y a partir de una crónica de las
huelgas mineras en México en el período 2005-2006, abordaremos una serie de
acontecimientos que ocurrieron en ese lapso que permiten apoyar la hipótesis de
que se trata de una coyuntura inédita en la que el sindicalismo y el Estado
mexicano parecen experimentar un momento crucial de su relación. Al final,
plantearemos algunas conclusiones provisionales que nos permitirán calibrar esa
hipótesis.
1. Antecedentes del
sindicalismo minero en Bolivia, Chile, México y Perú
Desde que Clark Kerr y Abraham Siegel escribieran
acerca de la alta propensión al conflicto laboral de los mineros en 1954 (Kerr
y Siegel, 1954) relacionándolo al aislamiento geográfico de las minas y al
lugar estratégico de la minería en las economías locales, el debate sobre los
procesos de formación de la clase obrera en las minas, de las características
de la industria minera y de su peso en las economías de enclave se ha
profundizado en forma notable. Asimismo, el desarrollo de la organización
sindical y de los vínculos que se establecen entre los mineros, los sindicatos
y los partidos políticos se ha puesto en el centro de atención.
En países como Bolivia, Chile, México y Perú la
hipótesis de la alta propensión al conflicto de los mineros fue comprobada a
través de diversos estudios que utilizaron métodos como los estudios de caso,
el análisis estadístico de series de tiempo que mostraron las diferencias entre
el número de huelgas, huelguistas y número de días perdidos por huelgas entre
el sector minero y otros sectores económicos. Si bien pudo confirmarse que los
mineros tendían a declararse en huelga con mayor frecuencia que otros
trabajadores, como los obreros industriales o los trabajadores de los
servicios, la determinación precisa de las causas de esa alta propensión al
conflicto fue más difícil.
Frente al determinismo del aislamiento geográfico de
las minas que había sido subrayado por Kerr y Siegel en su estudio pionero, se
identificaron otros factores, que, junto a la variable espacial, contribuyen
decisivamente a la explicación del
radicalismo del conflicto laboral en las minas. Por ello es que
historiadores, sociólogos y politólogos buscaron explicar la naturaleza del
conflicto laboral en las minas a partir de otros factores. Asimismo, hubo
cuestionamientos de índole teórico, como el que realizó Edwards en 1977, que
pusieron la hipótesis de Kerr y Siegel en tela de juicio.
Entre estos factores, el papel de las relaciones
sociales que surgen en los enclaves
mineros ("company towns"), el peso del enclave minero en el ritmo
económico nacional, la centralidad de los mineros en el movimiento obrero
nacional, los vínculos del sindicalismo minero con los partidos políticos y
otros factores fueron utilizados para dar sentido al conflicto en las minas.
También se enfatizó el papel de las confederaciones
obreras como
Así, surgió una imagen más matizada que descartó
parcialmente el aislamiento geográfico, es decir, al enclave concebido como
sistema de relaciones sociales como único factor explicativo. Esta imagen
asignó a otros factores un papel en la explicación de la forma que asumieron
las huelgas de los mineros. Factores como las características del proceso de
trabajo en la minería (su peligrosidad, la ubicación subterránea, la
mitología), la identidad étnica (muy arraigada en las minas bolivianas y
peruanas), el origen rural-urbano y los niveles de calificación de los
trabajadores, la forma en que surgieron los sindicatos y el desarrollo de tradiciones
de lucha asociadas al enclave, las ligas de los sindicatos mineros con los
partidos políticos. Estos factores hicieron que el análisis de la complejidad
de las relaciones sociales en las minas se incrementara y se convirtieran
en elementos que debían ser tomados en
cuenta a la hora de analizar por qué el conflicto en las mineras asumía formas
radicales.
En México, el lugar de la minería en su economía es
indiscutible. Desde la época colonial, la extracción de plata y oro jugó un
papel esencial en varias regiones del país (Zacatecas, Guanajuato, Hidalgo).
Minas como
A fines del siglo XIX, se empezaron a explotar otros
minerales como el carbón, el cobre, el zinc, el plomo y así surgieron nuevos
enclaves mineros en otras regiones como Cananea (Sonora), que se hiciera
célebre por la huelga de junio de
Durante el siglo XX, la minería mexicana dejó de
ocupar el lugar estratégico que había ocupado en los siglos anteriores sin que
por ello las minas dejaran de representar lugares en los que grandes conflictos
sociales tuvieran lugar. Ejemplo de esto fue el prolongado conflicto de los
mineros del carbón a principios de los años cincuenta que culminó con
2. Crónica de las huelgas
mineras en México en el período 2005-2006.
El sector minero empleó 89,944 trabajadores en 2003,
los cuales recibieron una remuneración media anual de $69,429 pesos (unos 5.785
pesos mensuales, es decir unos 550 dólares a un tipo de cambio promedio de 10.5
pesos por un dólar) (INEGI, 2005). Por su parte, en la explotación y beneficio
de minerales metálicos no ferrosos, como el cobre, trabajaban 18,023 obreros
cuyas remuneraciones totales equivalían a 1,741.6 millones de pesos,
equivalentes a una remuneración media anual de 96,632 pesos.
En el período 2004-2006, el precio del cobre
experimentó fuertes incrementos en el mercado internacional, lo cual benefició a las empresas en forma
inédita. En efecto, el valor de la
producción de metales industriales no ferrosos pasó de 10,958,799,000 pesos a
18,992,712,000 pesos entre 1999 y 2004 y dentro de este total, el peso del
valor de la producción de cobre fue determinante pues dicho valor pasó de
5,449,680,000 pesos a 11,395,582,000, un aumento del 109 por ciento.
La propiedad del sector minero mexicano está
altamente concentrada. La gran mayoría de las minas está en manos de grandes
conglomerados como el Grupo Industrial Minera México, el Grupo Peñoles, el
Grupo Acerero del Norte (GAN) y el Grupo Villacero, los cuales concentran
también gran parte de la mano de obra del sector. De un total de 20.659
personas ocupadas en la minería metálica, 16.664 personas trabajan en unidades
económicas cuyo empleo promedio es superior a mil personas, ubicadas en
entidades federativas como Coahuila, Colima, Chihuahua, Durango, Guanajuato,
San Luis Potosí, Sonora y Zacatecas.
Por otro lado, esa concentración de la propiedad y
del empleo se combina con una vieja tradición combativa en secciones como la
65, 68, 147, 271 y 288. Esta tradición experimentó una notable intensificación
en el 2005. Por ejemplo, Darío Celis Estrada, escribía en la sección «Tiempo de
Negocios» del periódico Reforma: “En
el período 2000-2005 se han presentado en la industria minero-metalúrgica 39
huelgas, diez de ellas declaradas paros ilegales y cuatro declaradas
inexistentes. Esto representa 1124 días de trabajo perdidos”. Habría que
agregar que esas huelgas tenían lugar en un contexto de aumento inusitado de
los precios del cobre y del acero en el mercado internacional. Podemos pensar
que la radicalidad de la conflictividad laboral en el sector minero y en el
sector siderúrgico guardó estrecha relación con las ganancias que obtenían las
empresas en esa coyuntura.
Igualmente, la composición de la fuerza de trabajo,
altamente calificada, relativamente joven y bien pagada –si se le compara con
otros trabajadores de otras ramas productivas— también contribuye a explicar la
naturaleza del conflicto laboral en las minas, en años recientes.
Finalmente, la presencia de un secretario general muy
activo y militante, Napoleón Gómez Urrutia, que ha dinamizado la vida interna
del SNTMMRM y que ha logrado conseguir fuertes mejoras de los contratos
colectivos de trabajo, ha permitido mejorar las remuneraciones y las
condiciones de trabajo de los mineros y de los trabajadores de la industria
siderúrgica. Podemos pensar que los factores mencionados contribuyen a
contextualizar los conflictos que han tenido lugar en el período agosto
2005-mayo 2006.
No obstante su importancia, es importante no olvidar
que existen factores externos, como son las decisiones de
Es en base a estos factores que podemos reconstruir
la crónica de las huelgas mineras de 2005 y 2006:
a) La huelga de los
trabajadores de la sección 271, ubicada en Lázaro Cárdenas (Michoacán) en
agosto-septiembre de 2005.
Desde el mes de junio de 2005, el SNTMMRM ha
presentado protestas en contra del Grupo México por violaciones a los derechos
de los trabajadores, con el apoyo de sindicatos peruanos, americanos y
mexicanos.
Esa negociación exitosa del contrato colectivo puso
en jaque lo que hasta ese momento había sido una política de contención
salarial implementada desde
b) La participación del SNTMMRM
en el cuestionamiento de la reforma de
Por otra parte, el SNTMMRM participó activamente en
el cuestionamiento de la reforma de
c) La renovación de la presidencia
del Congreso del Trabajo.
Más adelante, en febrero de 2006, en la coyuntura de
renovación del comité ejecutivo del Congreso del Trabajo (CT), el secretario
general del SNTMMRM, Napoleón Gómez Urrutia, buscó la presidencia de dicho
organismo a lo cual se opusieron otros dirigentes y en particular, el
presidente en ejercicio, Víctor Flores, antiguo dirigente del ahora fenecido
Sindicato Nacional de Trabajadores Ferrocarrileros de
d) El accidente de la mina de
Pasta de Conchos (San Juan Sabinas, Coahuila).
En ese mismo mes de febrero ocurrió el accidente en
la mina de Pasta de Conchos (Coahuila) en la que quedaron sepultados 65
mineros. Ese accidente dio lugar a un fuerte cuestionamiento de las instancias
de
En efecto, en esas minas, entre 1902 y 1976, se
produjeron 19 grandes explosiones de gas grisú, de las que aún se guarda
memoria con un saldo total de 814 muertes. Además, en las minas de plata de
Real del Monte y Pachuca, entre 1946 y 1975, hubo 121 muertes por accidentes de
trabajo sin considerar aquellos derivados de enfermedades profesionales. En
años más recientes, el 31 de marzo de 1969 hubo una explosión en las minas de
Barroterán que dejaron 142 mineros muertos junto a 11 trabajadores de
confianza. En 1978, la caída de un malacate costó la vida de 16 trabajadores en
la mina “Los Arces” en Charcas (San Luis Potosí). El 25 de enero de 1988, en el
pueblo de Las Esperanzas (Coahuila), una explosión arrebató la vida de 38
mineros sindicalizados en la mina “Cuatro y medio”.
La fuerza de la reacción de la opinión pública y de
los medios de comunicación abrieron, por primera vez en muchos años, un debate
acerca de las condiciones de vida y
trabajo de los mineros y, en general, de los trabajadores mexicanos.
e) El desconocimiento de
Napoleón Gómez Urrutia como secretario general del SNTMMRM.
La figura de Napoleón Gómez Urrutia como secretario
general del SNTMMSRM fue polémica desde que asumió dicho cargo en calidad de
suplente mientras su padre estaba gravemente enfermo. Fue electo suplente en la
31ª Convención General Ordinaria de mayo de 2000, cuando todavía su padre
estaba vivo. Ocupó dicho cargo hasta el 11 de octubre de 2001, fecha en que
falleció Napoleón Gómez Sada. A partir de ahí asumió la titularidad del cargo.
Este nombramiento fue polémico porque
Por ello, cuando a
fines de febrero de 2006
Al desconocer a Gómez Urrutia,
La huelga minera abarcó a yacimientos ubicados en
ocho entidades federativas que explotan cobre, hierro, planta, oro y zinc y que
incluyen refinerías y plantas de fundición. La huelga del 1° de marzo de 2006
es la segunda huelga general convocada por el SNTMMRM después de la que tuvo
lugar el 8 de agosto de 1944.
Adicionalmente,
El 8 de marzo, el editorial del periódico
“El uso del
poder público con fines de venganza política-o posiblemente político
empresarial- es tan evidente en el caso de Gómez Urrutia que el Ejecutivo
Federal ha conseguido un resultado paradójico e inimaginable en circunstancias
normales: que un importante sector del movimiento obrero del país se movilice
en defensa del líder los mineros, no necesariamente por afinidades y simpatías,
sino en defensa obvia e irrenunciable de la autonomía sindical”.
Dicha opinión coincidía con la realización de una
marcha de 30 mil trabajadores al zócalo de
Vale la pena recalcar que en esos mismos días
aparecía una dimensión adicional del conflicto que se había abierto con el
desconocimiento de
f) Las huelgas en
Finalmente, no era sólo en Lázaro Cárdenas
(Michoacán) o en Pasta de Conchos (Coahuila) en donde se manifestaba la conflictividad
minera. El 24 de marzo los mil doscientos trabajadores de la mina de
Por su parte, los mineros de la plata de las minas de
El Solar, Remedios y San Antonio ubicadas cerca de Taxco (Guerrero), después de
una huelga legal de una semana, pactaban un aumento general de salarios de 8%,
con 6% directo al salario y 2 % en una sola exhibición. Algo parecido ocurría en la mina San Martín
(Sombrerete, Zacatecas) y en la
refinería de zinc de San Luis Potosí.
g) La huelga de la planta de
SICARTSA (Grupo Villacero) de abril-mayo de 2006.
A principios de abril y paralelamente a los conflictos
mencionados, los trabajadores de Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas
(SICARTSA), propiedad del Grupo Villacero se sumaban a las protestas por el
desconocimiento de la autoridad de Gómez Urrutia, interrumpiendo labores.
Durante las dos semanas siguientes (3 al 19 de abril) las cosas no pasaron a
mayores. No obstante, después de que
A pesar de esto, la huelga iniciada por los obreros siderúrgicos culminó
trágicamente el día 20 de abril cuando
h) la realización de la 34
Convención General Ordinaria Nacional del SNTMMRM celebrada entre los días 2 y
7 de mayo de 2006.
A pesar de que habían sido citados con anterioridad a
los acontecimientos ocurridos entre febrero y mayo de 2006, los delegados a la
34ª Convención General Ordinaria Nacional del SNTMMSRM tuvieron que
concentrarse en determinar la posición de la organización en relación con la
persecución que Gómez Urrutia experimenta por parte de las autoridades
judiciales. Al finalizar
Podemos dejar hasta aquí la crónica de los eventos
ocurridos en este período. Veamos ahora algunas conclusiones provisionales que
podemos sacar de esta secuencia de acontecimientos, que trascienden al SNTMMRM
y que ponen en la mesa de discusión las implicaciones de estos conflictos para
la relación entre el sindicalismo y el Estado, cuando ya está por concluir el
sexenio foxista.
3. Conclusiones provisionales.
Podemos decir que se ha abierto una coyuntura inédita
en la que un sector central del sindicalismo corporativo, el representado por
el SNTMMRM, cuestiona abiertamente el pacto que Fox había establecido con los
máximos dirigentes de
Dicho cuestionamiento no se limita a asuntos
políticos sino que incluye también aspectos contractuales ya que gran parte de
las revisiones de contrato que tuvieron lugar durante el año 2005 en las
secciones del SNTMMRM lograron porcentajes de aumento salarial equivalentes al
doble de los que habían experimentado los salarios mínimos. Lo mismo ocurrió
con los porcentajes de aumento del valor monetario de las prestaciones que
experimentaron aumentos inéditos. Esto permite suponer que el grado de adhesión
de los sindicalizados en el SNTMMRM a su liderazgo se ha consolidado y el apoyo
a quien fue responsable de esos logros, Gómez Urrutia, se ha incrementado en la
misma proporción.
La conformación del Frente de Solidaridad en Defensa
del Sindicalismo Nacional (FSDSN), que incluye a organizaciones sindicales
corporativas (como
Por lo cual, se puede sostener que el conflicto minero abre una crisis
en el modelo de relación entre el Estado y el movimiento sindical. Lo que se
esperaba que ocurriera cuando el presidente Fox tomó posesión en diciembre de
2000, acontece a fines de sexenio, durante el transcurso de los primeros meses
del año 2006.
La inesperada unidad del movimiento obrero en sus
diversos componentes da lugar a un escenario en el que el Estado mexicano, por
primera vez desde 1912, en que pactó con
La trayectoria de las negociaciones por revisiones
contractuales del SNTMMRM es un síntoma de que cuando una organización y su
liderazgo se dedican a las tareas sindicales, sin privilegiar los objetivos
políticos que habían predominado hasta ahora, pueden lograr beneficios para sus
afiliados.
Es posible argumentar que los logros contractuales
del SNTMMRM se derivan de la favorable coyuntura por la que atraviesa la
minería del cobre, del oro, y del molibdeno, cuyos precios han experimentado
incrementos espectaculares que dejan a las empresas con márgenes de maniobra
considerables en las negociaciones colectivas. No obstante, ha habido otras
coyunturas en las que esa situación ha sido similar y el liderazgo sindical no
había asumido las posiciones que ha tomado el del SNTMMRM en los últimos meses.
La cuestión que se plantea a partir de este nuevo
escenario, es que es posible que el denominado sindicalismo corporativo rompa
sus amarras con la vocación de control que había sido suya hasta hace pocos
años. Lo que queda por definirse es hasta qué punto durará la unidad que el
movimiento obrero ha logrado en las últimas semanas y si llevará a
manifestaciones concretas en el ámbito de la negociación colectiva que pongan
en jaque la política laboral que ha impuesto
Si esa unidad logra plasmarse en una toma de posición
que cuestione los topes salariales, los límites a los incrementos de las
remuneraciones derivados de los aumentos de la productividad y la represión a
los dirigentes sindicales, entre otros asuntos, podemos pensar que estamos
frente a un nuevo escenario en donde la relación histórica entre el
sindicalismo mexicano y el Estado experimentará una profunda crisis.
Por primera vez en los últimos cien años los
sindicatos buscarán cumplir con objetivos propiamente laborales y dejaran atrás
los mecanismos de coacción política que dominaron su acción en ese período.
¿Es el Estado mexicano capaz de reformular su
relación con el sindicalismo para que este escenario se haga realidad?
¿Es el Estado mexicano capaz de profundizar en el
cuestionamiento radical de prácticas corruptas como son, entre otras: el
contratismo de protección, la intervención sesgada de las Juntas de Conciliación
y Arbitraje en los procesos de negociación colectiva, el control empresarial
sobre la formación de sindicatos, la intervención de
¿Es el Estado mexicano capaz de llevar las prácticas
democráticas de la vida pública al ámbito sindical, como lo pretende el
ministro del trabajo al proponer que la cuestión de la dirección del SNTMMSRM
se resuelva a través de una elección directa, con voto secreto de los
trabajadores empadronados?
Finalmente, ¿es el Estado mexicano capaz de
establecer una institucionalidad laboral en la que se suprima el control sobre
los márgenes de acción de los sindicatos en cuestiones salariales, en la que la
política salarial sea resultado exclusivo de la evolución de la productividad
del trabajo, en la que la política social refleje la contribución de los
diversos sectores al desarrollo económico del país?
Referencias
básicas:
Cajías, Magdalena,
“Mano de obra, conflicto social y sindicalismo obrero en dos minas de
Oruro: Huanuni y Bolívar en el siglo XX”, Proyecto de Investigación Doctoral, El
Colegio de Michoacán, 2005.
Cárdenas, Nicolás, Empresas y trabajadores en la gran
minería mexicana, 1900-1929, Instituto Nacional de Estudios de
Cassigoli, Rossana, Napoleón Gómez Sada: liderazgo
sindical y cultura minera en México, Miguel Ángel Porrúa Editores, 2004.
Corrales, Salvador, “Reestructuración productiva y
cambio tecnológico en Altos Hornos de México”, en Francisco Zapata (compilador),
¿Flexibles y productivos? Estudios sobre flexibilidad laboral en México, El
Colegio de México, 1998.
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e
Informática (INEGI), La minería en México, Aguascalientes, 2005.
Kerr,
Martínez Aparicio, Jorge, “Flexibilidad y
productividad laboral en
Minero, revista bimestral del SNTMMRM, números
correspondientes al período 2004-2005.
Zapata, Francisco, Los mineros de Chuquicamata:
¿Productores o proletarios?, El Colegio de México, col. Cuadernos del CES, núm.
13, 1975.
----------------------, “Enclaves y sistemas de
relaciones industriales en América latina”, Revista Mexicana de Sociología,
abril-junio 1977.
----------------------, “La formación de un sistema
de relaciones sociales”, en F. Zapata et. al., Las Truchas: acero y sociedad en
México, El Colegio de México, 1978.
[1] Publicamos
aquí la versión original amablemente cedida por el Prof. Zapata, con algunos
retoques por parte del equipo Christus (N. de