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ATREVERSE A PENSAR Y A ACTUAR |
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Jorge Alonso |
De repente nos topamos con afirmaciones contundentes como que se acabaron las ideologías, o que todos los paradigmas ya son inservibles, o que la historia ya llegó a su fin. La realidad es muy terca y pronto desbarata los argumentos torales utilizados para llegar a esas conclusiones. En contrapartida, una gran cantidad de personas prefiere repetir los lugares comunes sin esforzarse por seguir la duda metódica cartesiana. A vuelo de pájaro demos un recorrido por lo que llaman paradigmas. El resultado nos llevará a la constatación que hay que ponerlos a prueba constantemente. Cuidando de no caer en formulaciones insostenibles, hay que animarse a dudar y a pensar. El conjunto de creencias sobre las cosas y el conjunto de teorías generales para analizar la realidad han sido definidos como paradigmas (Kuhn 2000). Hay paradigmas hegemónicos en determinado tiempo, y por supuesto pugna entre paradigmas. Cuando alguien se atreve a poner en cuestión un paradigma imperante se posibilita el que haya avances en el pensamiento y que se puedan lograr cambios científicos. Eso pasó con la ruptura copernicana. A su vez, las revoluciones tecnocientíficas son motores de cambios económicos y sociales profundos (Echeverría 2003). En la edad media el paradigma predominante era el religioso. En la edad moderna intervino un proceso de secularización y las ciencias naturales dieron pasos sorprendentes. En el siglo XIX y XX se consolidó el pensamiento de lo social con la mirada en los avances de las ciencias naturales. Se fueron conformando tres grandes escuelas. La llamada funcionalista que veía a la sociedad como un cuerpo que tiende al equilibrio y en que cada parte tiene que ver con el conjunto. Cualquier desequilibrio es refuncionalizado para volver al equilibrio. La escuela estructuralista puso énfasis no en los sujetos sino en la existencia de estructuras que eran las que explicaban el conjunto social (Berthdet 2005). Por su parte el marxismo, teniendo en cuenta los avances planteados por el Darwinismo consideraba que la sociedad estaba regida por el comportamiento de la economía, que la sociedad se iba estructurando por modos de producción que se desarrollaban en una línea continua y ascendente. El motor era la lucha de clases. En los tránsitos entre cada modo de producción había un cambio drástico, revolucionario, producido por las nuevas clases. En el capitalismo la burguesía extraía la plusvalía del trabajo de los proletarios. Su ideología se hacía dominante. La revolución proletaria acabaría con el capitalismo y haría llegar el comunismo como un modo de producción sin explotación del hombre por el hombre. Las críticas que fueron recibiendo cada una de estas escuelas propiciaron el paso a los paradigmas que no encontraron mejor nombre que decirse post. Hubo postestructuralismos que intentaban responder a la tentativa de disolución del sujeto (Mejía 2004). En los postmarxismos se dejó de lado el determinismo y se recuperó el humanismo como alternativa a la alienación mercantilista del capitalismo (Berman 2002). Alain Touraine escribió un libro que tituló Un nuevo paradigma para comprender el mundo de hoy en el que plantea que por la mundialización se vive actualmente el fin del pensamiento social. Se fundamenta en el estudio de los nuevos movimientos sociales, sobre todo el de las mujeres, en donde se exigen los derechos culturales. Enfatiza que los movimientos culturales son muy diferentes a los de las orientaciones socioeconómicas propias de las anteriores sociedades industriales. Los nuevos movimientos sociales defienden la libertad y la responsabilidad de cada individuo, solo o colectivamente, en contra de las lógicas imperantes del interés y de la competencia mercantil. Advierte que la mundialización no es sólo de la producción y de los intercambios con nuevas tecnologías, sino una forma extrema del capitalismo. Esto ha provocado fragmentación. Anota que en épocas anteriores prevalecía un paradigma político donde los términos prevalecientes eran orden, desorden, autoridad y nación. Después se pasó al dominio de los términos económicos y sociales en donde los términos que se usaron para entender el mundo fueron los de clase social, competencia y negociaciones. Pero recalca que en la actualidad los cambios han sido tan profundos que se afirma un nuevo paradigma que sustituye al social, como éste había desplazado al paradigma político. Sostiene que han ido desapareciendo los instrumentos de análisis de la vida social. Tiende a desaparecer toda referencia a la sociedad como principio de legitimidad. Aunque los antiguos paradigmas se siguen enseñando y usando, subraya que ya no funcionan. La sociedad ha sido sacudida y destruida por la globalización. La economía se ha desvinculado de lo social y de lo político. Se pasa de los lugares a los flujos. Actualmente imperan las categorías y esquemas de análisis de tipo cultural. La idea de sociedad es reemplazada por la de sujeto. Considera que en este nuevo paradigma hay una búsqueda de la existencia singular. Mientras en los antiguos paradigmas la orientación era a la conquista del mundo, ahora es a la del sujeto y de su propia vida. Ve que se ha instalado un paradigma cultural que reclama derechos consecuentes que tienen que ver con la defensa de atributos particulares, aunque se confiere a esta defensa un sentido universal. El sujeto se esfuerza por crear instituciones y reglas del derecho que sostengan su libertad y su creatividad. Cada uno trata de construirse como sujeto de su propia vida (Touraine 2005). iEsto lo reafirma en otro libro en el que se centra en las mujeres. Demanda escuchar a las mujeres, que luchan por la igualdad y su libertad en contra de las discriminaciones. Las mujeres hablan en contra de los discursos sobre las mujeres. Hace ver que las mujeres se identifican en primer lugar como mujeres. Las mujeres se interesan por la transformación ética, moral, en cómo vivir. No hacen una sociedad exclusiva de las mujeres, sino que la reconstruyen para ellas y para los hombres. Se construyen como sujetos por medio del rechazo a todas las polarizaciones: pues rechazan la separación sexualidad-amor. Eso le ha dado la clave para entender el mundo ya no en términos sociales, sino culturales. Antes nos creábamos a partir del trabajo, pero ahora a partir de la sexualidad. El mundo privado ha invadido al público. En vez de lucha de clases hay un conflicto de imágenes opuestas de la individualidad. Las mujeres ya no quieren ser reducidas a sus funciones sociales. En el feminismo las mujeres rechazaban la dominación masculina. En el postfeminismo van más lejos. No se quedan en el combate contra una dominación en nombre de una voluntad colectiva, sino van hacia la libertad de los sujetos. Las mujeres ya no se ven como víctimas sino como creadoras de una nueva cultura. En el nuevo paradigma las mujeres son el actor central y la figura principal del sujeto. Touraine exhorta a pasar del estudio de los sistemas sociales al de los actores (Touraine 2006). En el planteamiento de Touraine hay que separar el grano de la paja. Morin advierte que la noción de sujeto es controvertida (Morin 2005). Pero lo más importante es precisar que no se puede hacer que la cultura lo explique todo, que no hay un determinismo cultural, pues lo económico y lo político prosiguen jugando papeles muy importantes (Kuper 2001). Lo que predomina es el mercado y sus injusticias. Hay economía global, pero no gobierno global ni sociedad global. No obstante, contra los fundamentalistas del mercado aun capitalistas como Soros advierten que el capitalismo tiene muchos defectos. Soros destaca su propio paradigma que es buscar los defectos en cada planteamiento (Soros 2003). Además no hay que perder de vista que en la cultura contemporánea se superponen lenguajes, tiempos y proyectos, y que posee una trama plural con múltiples ejes problemáticos (Fried Schnitman 2005). Morin, advirtiendo que el paradigma es un conjunto de relaciones lógicas muy precisas que gobiernan todo un discurso, resalta que el paradigma hace ver sólo lo que dicho paradigma permite. Así, un mal paradigma es el que desune al hombre natural del hombre cultural. El concepto de orden supone que todos los componentes del universo están interconectados por leyes necesarias, y expulsa el desorden como algo que lo destruye. El paradigma impone conceptos soberanos y relaciones de conjunción, de disyunción, de inclusión. Los paradigmas suelen hacerse invisibles. Pero cuando ya no explican, entonces es posible remontar dichos paradigmas. Morin recomienda huir de la homogenización cultural y propone el paradigma de la complejidad. La ciencia y la tecnología son ambivalentes. La acción escapa a la voluntad del actor para entrar en un rejuego de las inter-reacciones y retroacciones recíprocas. Las consecuencias últimas de una acción no son predecibles. (Morin 2005b). Por su parte, el premio Nobel, Ilya Prigogine, aclarando que Kuhn había señalado que los cambios de paradigmas eran el resultado de contradicciones entre las predicciones teóricas y los datos experimentales, destacó que cuando eso sucede se producía una crisis, una bifurcación de la cual emergía un nuevo paradigma. Aun en las llamadas ciencias duras se ha visto que existe indeterminación e incertidumbre pues el azar es inherente a la realidad. El mundo está lejos del equilibrio, y la naturaleza no es predecible. Las leyes de la evolución no son lineales. Hay muchos puntos de bifurcación y se presentan varias posibilidades. El concepto “lejos del equilibrio” es la base del complejo mundo que observan los científicos. El cambio de paradigma científico ha implicado que haya un desplazamiento de un mundo de certeza a un mundo de probabilidades. Las mutaciones pueden conducir a situaciones más deterioradas. El mundo se encuentra en constante construcción (Prigogine 2002, 2005). Morin es lapidario: nuestra única certeza es la incertidumbre (Morin 2002). Wallerstein recupera las tesis de Prigogine sobre la teoría del caos y las ciencias de la complejidad, y las readapta Contra lo que se creía hasta hace poco, las situaciones de equilibrio en las cuales operan leyes generales son más una excepción que la regla. Pequeñas y grandes turbulencias ya no pueden ser reabsorbidas y generan grandes impactos. Las trayectorias no son siempre predecibles. Plantea que nos encontramos ante una situación de caos y de bifurcación histórica. El azar y la creatividad juegan un papel mucho mayor del que se les ha atribuido. Las trayectorias no son linealmente progresivas, pues no marchan de lo simple a lo complejo, sino más bien del orden al caos. Las predicciones se vuelven inseguras e inciertas. Hay que sustituir correlaciones directas por causalidades múltiples y correlaciones complejas. Hay que entrar al pensamiento probabilístico, pues no hay leyes generales fatales. Se acabaron las certidumbres fuertes y seguras (Aguirre 2003) Wallerstein sostiene que toda la ciencia construida hasta hoy se aplica a una muy pequeña parte del universo. Opina que las ciencias sociales están en crisis por haber fragmentado y parcelado el estudio de lo social-humano en distintas disciplinas supuestamente autónomas e independientes entre sí. Cada una ha tratado de defender sus modelos de descripciones e interpretaciones. Ante esto la solución no es lo inter, pluri, multi o trans disciplinario sino lo que aglutine todo. Wallerstein propone la edificación de nuevas y unitarias ciencias sociales-históricas. No hay un hecho social relevante que pueda entenderse e interpretarse sin considerar su propia historia. Aconseja introducir una mirada histórica en el análisis de las realidades más inmediatas. La política nada es sin lo económico; el poder social subyace al poder político. Hace ver que la globalización no es un fenómeno nuevo. Se opone a una nueva versión del capitalismo. Hay nuevas industrias altamente monopólicas en la informática y la biotecnología. Plantea el análisis de los sistema–mundo como totalidad. Se adscribe a una nueva ciencia que rechaza la linealidad, y que ve la impredecibilidad de los fenómenos. Es partidario de una epistemología crítica respecto de nuestros modos habituales de aprender las realidades sociales. Recomienda descubrir las dinámicas globales subyacentes a los procesos que parecen nacionales. Advierte que no hay que perder de vista que el capitalismo se conforma desde una estructura profundamente desigual y asimétrica. En la actual situación hay un caos sistémico, una crisis civilizatoria sistémica un colapso del estado y de la política y una bifurcación histórica que implica una transición del sistema mundo actual hacia un nuevo sistema histórico. Se abren posibilidades para búsquedas constructivas (Wallerstein 2005). Aceptando que nos encontramos en un momento de bifurcación, Pablo González Casanova exhorta a incluir la lucha contra la relación social de explotación como la relación más simple de los problemas complejos, pues esa resulta ser una tarea ineludible para cualquier conocimiento científico que tome posición a favor de los valores e intereses relacionados con la equidad y la liberación de la humanidad (González Casanova 2004). Por su parte Roitman hace ver cómo el pensamiento sistémico, al transferir la racionalidad material y formal de la acción humana al sistema, ha dado origen al social-conformismo que es inhibitorio de la conciencia. En estos momentos de bifurcación, primero hay que saber captarla, y después hay que tener la osadía de hacer planteamientos para empujar hacia soluciones que sean benéficas para las mayorías. Este nuevo paradigma de pensamiento es deudor de la teoría crítica de Horkheimer que rechaza la ideología como falsa conciencia, que hace ver que no hay recetas universales, y que el individuo tiene la obligación de desplegar sus fuerzas para forjar el destino de su propia actividad. Dicha actividad debe evitar cualquier totalitarismo y construir una sociedad verdaderamente justa. “Debemos luchar porque la humanidad no quede desmoralizada para siempre en los terribles acontecimientos del presente, para que la fe en un futuro feliz de la sociedad, en un futuro de paz y digno del hombre, no desaparezca de la tierra “ (Horkheimer 2003: 289). Este nuevo paradigma también incorporaría lineamientos de Hannah Arendt, al no dejar de lado la contingencia como factor de la vida humana, al hacer un esfuerzo para comprender los acontecimientos y dejarse interpelar por el presente y que, haciéndonos cargo del tiempo en que vivimos, veamos que la historia no tiene tendencias que escapen al control de lo humano. Es decir que el pensamiento está ligado a la praxis (Birulés 2000). Bibliografía Aguirre Rojas, Carlos Antonio (2003), Immanuel Wallerstein: Crítica del sistema-mundo capitalista , México, Era. Berman, Marshall (2002), Aventuras marxistas , Madrid, Siglo XXI. Berthdet, Denis (2005), Claude Lévi-Strauss , Valencia, Universidad de Valencia. Bindé, J. (coord), Claves para el Siglo XXI , Madrid, UNESCO. Birulés, Fina (2000), Hannah Arendt. El orgullo de pensar , Barcelona, Gedisa. Echeverría, Javier (2003), La revolución tecnocientífica , Madrid, FCE. Fried Schnitman, Dora (2005), Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad , Buenos Aires, Paidós. González Casanova, Pablo (2004), Las nuevas ciencias y las humanidades. De la academia a la política , Barcelona, Anthropos. Horkheimer, Max, (2003), Teoría crítica , Buenos Aires, Amorrortu. Kuhn, T. (2000), La estructura de las revoluciones científicas , Madrid, FCE. Kuper, Adam (2001), Cultura , Barcelona, Paidós. Mejía, Oscar (coord.), El postestructuralismo en la filosofía francesa contemporánea , Bogotá, Universidad Nacional de Colombia. Morin, Edgar (2002), “La incertidumbre respecto del futuro”, en J. Bindé, Claves para el siglo XXI, Madrid, UNESCO, págs. 64-69. (2005), “La noción del sujeto”, en, Fried Schnitman (coord.), Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad , Buenos Aires, Paidós, págs. 64-69). (2005b) “Epistemología de la complejidad”, en Fried Schnitman (coord.), Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad , Buenos Aires, Paidós, págs. 421-442) Prigogine, Ilya (2002), “La flecha del tiempo y el fin de la certidumbre”, en J. Bindé (coord.), Claves para el Siglo XXI, Madrid, UNESCO, págs. 19-25. (2005), “El fin de la ciencia”, en Fried Schnitman (coord.), Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad , Buenos Aires, Paidós, págs. 37-60. Roitman, Marcos, (2003), El pensamiento sistémico, los orígenes del social-conformismo , México, Siglo XXI. Soros, George (2003), La crisis del capitalismo global , México, Plaza y Janés. Touraine, Alan, (2005), Un nouveau paradigme. Pour comprendre le monde d'ajourd'hui , París, Fayard. (2006), Le monde des femmes, París, Fayard. Wallerstein, Immanuel (2005), La crisis estructural del capitalismo , México, Contrahistorias. |