LA COYUNTURA ECONÓMICA EN MÉXICO: ESTABILIDAD ESTANCADA E INESTABLE

IGNACIO ROMAN

 

I)EL CONTEXTO INTERNACIONAL

1)La dependencia frente a Estados Unidos.

Entre los años sesenta y ochenta del siglo pasado, cuando a los países de Europa del este se consideraba satélites de la Unión Soviética, una de las razones básicas era por su enorme dependencia económica ante aquella potencia. Evidentemente, si 70 u 80% de sus exportaciones se dirigían hacia un solo destinatario, tal destinatario tenía un férreo control sobre el país exportador. La dependencia mexicana hacia los Estados Unidos es aun mayor que la que tenían los europeos del este ante los soviéticos: En el 2004, 87.7% de nuestras exportaciones se dirigieron hacia nuestro vecino del norte y 56.5% de nuestras importaciones procedieron de aquel país.

Así, el superávit comercial de México con los Estados Unidos (54,000 millones de dólares en el 2004), es el que básicamente permite financiar nuestro déficit con casi todo el resto del mundo.

A ello habría que agregar que la mayor parte de la inversión extranjera en México procede de los Estados Unidos y que igualmente dependemos de ese país por el flujo de remesas de los migrantes mexicanos y como válvula de escape ante el empobrecimiento y la falta de generación de empleo en México.

El segundo mercado para las exportaciones mexicanas es Canadá. Sin embargo, por cada dólar que exportamos a ese país, importamos 1.6 Dlls.

Resultaría lógico que frente a la dependencia ante los Estados Unidos y el déficit ante Canadá, México buscase una mayor articulación equilibrada con las economías latinoamericanas, pero no ha sido así: el déficit del 2005 fue de 3,422 Mdd, superior en 68% al que se tuvo con Canadá y mayor que el superávit conjunto de México con todo el mundo con el que tuvo un balance favorable, exceptuando los Estados Unidos.

Mientras tanto, las dificultades europeas en su proceso de integración impactan a México en la medida en que no se genera ningún bloque que le haga un contrapeso de fuerza equivalente a los Estados Unidos.

Ante Europa México sostiene una relación comercial muy desigual. Le dirige 3.7% de sus exportaciones (prácticamente todas a los países de la Unión Europea), pero recibe 17.2% de sus importaciones. Por cada dólar que México exporta a la Unión Europea, importa 3.1 dólares. Con el resto de Europa (básicamente Europa del Este más Noruega y Suiza) la relación es de 8.9 dólares importados por cada dólar exportado. Todo ello arrojó un déficit comercial acumulado por 16,814 Mdd, cinco veces mayor al que se tiene con América Latina.

Si el desequilibrio con Europa es grave, el existente con Asia es peor. Sólo 2% de nuestras exportaciones se dirigen hacia allá, en tanto que 22.3% de nuestras importaciones proceden de tal región. Con Japón importamos 8.9 Dlls por cada dólar que exportamos, con China la relación es de 14.7 veces y con Corea del Sur de 24 veces. En suma, contabamos en el 2004 con un déficit de 40,229 Mdd, es decir, 2.4 veces más que el que se tiene con Europa. De hecho, China y Japón son ahora el segundo tercer países de dónde más importa México (Corea del sur es el sexto).

¿Qué hacer con China, Japón y Corea del Sur? Su impacto en la economía mexicana y en la disminución de la presencia de productos mexicanos en los Estados unidos será creciente. Sin embargo, no parece haber una estrategia que tienda a equilibrar las relaciones comerciales y la posibilidad de buscar nichos de interés comunes en la negociación con terceros países.

2) ¿Dónde queda Aruba?

Aruba es una pequeñísima isla del Caribe, situada muy cerca de Venezuela, de 193 Km 2 (un poco más pequeña que la delegación de Cuajimalpa en el DF) y una población de 70,000 habitantes (un poco más de los que cabrían en el estadio Jalisco). Esta isla es el quinto principal destino de las exportaciones mexicanas, superando a las ventas a los países del CARICOM (Acuerdo de integración económica del Caribe), Europa del Este, Noruega, Suiza, Taiwán, Medio Oriente, África y Oceanía juntas. En el 2001 se registró una exportación de 17 Mdd y para el 2004 había aumentado a 1,443.8 Mdd (tasa de crecimiento anual de 338%). Baste comparar con las exportaciones del 2004 hacia el África Subsahariana, que fueron por 135.7 Mdd en el 2004, menos de una décima parte de las dirigidas hacia Aruba.

¿Qué pasa en esa isla? El aspecto más significativo es que es un Paraíso financiero internacional . Hay 120 empresas proveedoras de servicios financieros para el manejo de dinero de no residentes en la isla, fundamentalmente con fines de elusión fiscal y probablemente de lavado de dinero. Así, estos paraísos…

“ se emplean para la evasión y el fraude fiscal en otros países (…) o para proteger los fondos obtenidos irregularmente frente a reclamaciones judiciales desde otros países y para la administración discreta o confidencial de grandes fortunas adquiridas lícita o ilícitamente”.

Aruba parece ser un centro básico de generación de lo que comienza a denominarse “Producto Criminal Bruto” (PCB) y que, según Attac, representa un monto de más de 800,000 Mdd anuales (mayor a la economía mexicana). Con respecto a México, Aruba puede ser destinatario de múltiples exportaciones virtuales, con el fin de dirigirlas a terceros países eludiendo cargas tributarias, un centro de lavado de dinero y base de reexportación de petróleo mexicano, sin las regulaciones nacionales. Este es el destinatario de crecimiento más dinámico de las exportaciones mexicanas.

II) MÉXICO: BALANCE ECONÓMICO EN EL 2005.

1) La estabilidad del estancamiento.

La Macroeconomía estudia el comportamiento de los grandes agregados económicos, entre los cuales se ubican la producción, el empleo y la distribución del ingreso. Sin embargo, cuando se hace referencia a la situación macroeconómica, suele confundírsele con las variables puramente financieras (paridad monetaria, equilibrio fiscal, equilibrio externo y nivel de inflación). La evolución nacional durante el último lustro efectivamente ha reflejado un casi equilibrio fiscal (matizado por el déficit conjunto de los Requerimientos Financieros del sector Público), una tasa de inflación moderada y un déficit en cuenta corriente de balanza de pagos relativamente controlable con respecto al PIB. Sin embargo, tales equilibrios se contrapesan con la evolución de las variables llamadas reales (a diferencia de las nominales o financieras): un pobre crecimiento económico, poca generación de empleos y el mantenimiento de una mala distribución del ingreso.

México nunca llegó en durante el sexenio 2000-2006 al crecimiento de 7%, aunque luego de la recesión de inicios del sexenio se ofreció que tal crecimiento llegaría en el cuarto año y después se pospuso para el sexto. El mayor crecimiento logrado se obtuvo en el 2004, cuando se alcanzó 4.4% y aun en ese momento fue significativamente menor al del promedio de América Latina.

Para el 2005 el PIB mexicano creció 3%, menor aún que el crecimiento proyectado hace un año para el presente, cuando se creía que el país crecería a 3.8%. La reducción en la tasa de crecimiento es explicada oficialmente por la desaceleración de la economía de los Estados Unidos y por la debacle de la industria automotriz en el primer semestre del 2005.

En este contexto las importaciones y el consumo han crecido más de lo esperado, paro ha habido un menor crecimiento de las exportaciones y de la inversión privada. El mantenimiento general de la inversión tuvo lugar por una acelerada inyección de recursos públicos, 6.6 veces superior a la prevista.

Cabe recordar que el crecimiento promedio anual en los cinco últimos años es de sólo 1.9%, por lo que el PIB per capita sólo lo ha hecho al 0.6% anual. Sin embargo, como la Población Económicamente Activa (PEA) crece a 2% anual, el Producto por trabajador se ha reducido de 39,920 pesos en el año 2000 (a precios de 1993) a 39,800 el 2005. En otros términos, el país está estancado y con un productividad decreciente.

Bajo estas condiciones la capacidad de generación de empleo adecuado es débil, aunque la PEA se incremente en un millón de personas al año.

Incrementos anuales de empleo 2001-2005

 

PEA

Trabs. IMSS

Permanentes

Eventuales

2001

(88,687)

(387, 603)

(322,628)

(64,975)

2002

1,012,880

56,717

11,548

45,169

2003

429,936

(135,722)

(114,989)

(20,733)

2004

1,883,083

244,119

213,870

30,249

2005

849,280

530,626

180,857

349,769

Total

4,086,492

308,215

(31,264)

339,479

Fuentes: PEA: Encuesta Nacional de Empleo Anual (www.stps.gob.mx) El dato de 2005 fue estimado pr proyección de la tendencia 2000-2004.

IMSS: INEGI, BIE Trabajadores asegurados ante el IMSS ( www.iegi.gob.mx ) Variaciones de octubre a octubre de cada año (por ser de octubre el último dato disponible al 2005.

Así, el número de trabajadores permanentes asegurados ante el IMSS resulta inferior en el 2005 al de cinco años antes. Al considerar al conjunto de trabajadores asegurados, su generación apenas representa 7.5% de la que se requiera para absorber el crecimiento de la PEA.

Además, tal generación se concentró exclusivamente en la contratación de trabajadores eventuales: En el 2005 se registró por primera vez en el lustro un incremento de trabajadores asegurados eventuales con decremento en asegurados permanentes, lo que refleja que el poco crecimiento del empleo registrado con seguridad social, se centra en contratos que sostienen condiciones de inestabilidad laboral.

En cuanto a la distribución del ingreso, efectivamente parece haber existido una mejora entre 2000 y 2002, pero ésta se detuvo entre el 2002 y el 2004, lo que se registra en el mantenimiento del índice de concentración del ingreso.

COEFICIENTE DE GINI DE INGRESO CORRIENTE MONETARIO 2002-2004.

PROMEDIO TRIMESTRAL POR HOGAR EN DECILES SEGÚN AÑO DE LEVANTAMIENTO.

 

2000

2002

2004

 

100.0

100.0

100.0

I

1.1

1.2

1.1

II

2.4

2.5

2.6

III

3.3

3.6

3.7

IV

4.3

4.7

4.8

V

5.5

5.9

5.9

VI

6.9

7.3

7.2

VII

8.7

9.1

9.1

VII

11.3

11.8

11.7

IX

16.5

16.7

16.5

X

40.0

37.2

37.4

 

0.503

0.479

0.479

Fuente INEGI, Encuesta Nacional de Ingresos y gastos de los hogares, 2004.

En cuanto a la pobreza, a partir de los cálculos efectuados por Miguel Szekely, (Pobreza y desigualdad en México entre 1950 y el 2004, Sedesol, 2005), se ha reducido en 4.4 millones de personas entre el 2000 y el 2004, pese a haber aumentado la población total en cinco millones de habitantes.

 

Evolución de la pobreza en México 2000-2004 (Millones de personas)

 

Población Total

Pobreza Alimentaria (Ingre-so inferior al requerido para consumir 2220 Cal. Diarias)

Pobreza de Capacidades (Insuficiencia de ingreso para atender educación y salud)

Pobreza de patrimonio (Insuf. de ingreso para atención de vivienda y transporte)

2000

100.6

24.3

32.1

54.0

2002

103.0

20.9

28.2

52.1

2004

105.6

18.3

26

49.6

Fuente Székely, Miguel: Pobreza y desigualdad en México entre 1950 y el 2004, Sedesol, 2005

Los factores básicos para explicar la caída en le pobreza son, según la Secretaría de Desarrollo Social, los programas sociales del gobierno (particularmente Oportunidades), las remesas familiares de los migrantes mexicanos en los Estados Unidos, el control de la inflación y la mejora en los salarios reales (aunque esto no se constató en el 2004).

Si bien se ha reducido el número de pobres, parece aumentar el empobrecimiento de los trabajadores no pobres, lo que se expresa en (i) la reducción sistemática de los pagos por prestaciones (asociada a la caída en el empleo estable), (ii) en la crisis de las instituciones de seguridad social, con su impacto tanto en atención a la salud como en jubilaciones (especialmente IMSS e ISSSTE) y en (iii) la pérdida de presupuesto real de las instituciones educativas públicas, en especial las de educación superior.

En suma, en los indicadores básicos productivos y sociales, se registra (i) un pobre desempeño de la actividad económica, (ii) poca generación de empleo y ahora concentrada en la contratación de eventuales, (iii) un deterioro de las condiciones sociales de las instituciones que quedan del llamado Estado de Bienestar (v) una reducción en la desigualdad del 2000 al 2002 y un estancamiento posterior y (vi) una reducción significativa de la pobreza. ¿Cómo se explica todo esto combinado? Veamos primero la “estabilidad financiera”.

Destaca una reevaluación progresiva del peso frente al dólar durante el 2004 y el 2005, el contar en el 2005 con una inflación de 3.2% (la más baja desde los años sesenta), un quasi equilibrio fiscal y déficit decreciente en cuenta corriente de balanza de pagos

Principales indicadores la situación financiera.

 

Pesos por Dólar (Nov de c/año)

Inflación (Dic a Dic)

Déficit fiscal (Mill pesos 2000)

Déficit en Cta Corriente de Balanza de Pagos

 

 

 

 

Millones Dlls

% PIB

2000

9.4155

8.96

197,587.1

18,622.4

3.5

2001

9.2681

4.40

178,900.3

17,643.3

3.0

2002

10.1465

5.70

162,004.5

13,503.9

2.3

2003

11.3985

3.98

199,853.4

8,615.5

1.5

2004

11.2373

5.19

205,074.0

7,270.7

1.5

2005

10.5793

2.91

226,167.6

8,423.5

1.2

Notas: Inflación 2005 Nov a Nov

Déficit fiscal primario presupuestas, 2005 = octubre.

Déficit Cuenta Corriente Balanza de Pagos, 2005 = Del cuarto trimestre de 2004 al tercer o 2005.

Fuente: Banco de México, www.banxico.org.mx

Es notoria la estabilidad financiera frente a la precariedad productiva y del empleo: ¿Cómo es posible que el peso se reevalúe, la inflación baje, y se reduzcan tanto el déficit fiscal como el externo, si la capacidad productiva y del empleo están cada vez más deterioradas?

Para que la inflación baje deberíamos tener menor demanda de bienes (lo que no se constata en el 2005) o mayor oferta, lo que implicaría mayor producción o más importaciones. Como la producción no crece en forma suficiente, el crecimiento de la demanda se cubre con importaciones, pero esto teóricamente aumentaría el déficit en balanza corriente y depreciaría el peso. Sin embargo el déficit externo se reduce y el peso se aprecia. Por otra parte, el crecimiento de la demanda debería de ir acompañado de un aumento sustantivo de los ingresos laborales y del gasto público, pero esto tampoco ocurre; de hecho, las finanzas públicas están cada vez más restringidas. En conjunto, estos comportamientos constituirían un galimatías para explicar la economía mexicana si no recurriéramos a la explicación por variables externas al funcionamiento del país.

En la experiencia del 2005 se conjugan dos tendencias aparentemente contradictorias: por una parte, la producción puede estar estancada, con una pobre generación de empleo y desaceleración de las exportaciones industriales, pero por otra parte puede disminuir la pobreza, aumentar el consumo, tener precios estables, aumentar importaciones, reducir el desequilibrio externo y contar con finanzas públicas equilibradas. Para que haya tal combinación el país debe disponer de flujos crecientes de divisas, aunque estos no tengan que ver con su capacidad productiva o distributiva.

Para agregar complejidad, cabe agregar la presencia de un “peso fuerte” para mantener precios estables. Si los precios de bienes nacionales tendieran a aumentar por encima de los de los importados, el consumo se desplazaría hacia estos últimos y los productores nacionales no competitivos tenderían a desaparecer.

El problema es que el desplazamiento del consumo hacia los bienes importados genera, mayor déficit externo, lo que obligaría a generar microdevaluaciones sucesivas. Sin embargo, esto no ha sucedido, ya que la economía mexicana depende ahora de una serie de factores sobre los cuales el país no tiene ningún control. Si éstos evolucionan favorablemente recibiremos divisas suficientes y estaremos aparentemente estables, si tal evolución se revierte la situación sería crítica. Los principales factores actuales de obtención de divisas son los siguientes:

2) Precios del petróleo

Durante el 2005 los precios de la mezcla mexicana de petróleo registraron un precio promedio de 43 Dlls, situándose en un rango de entre 36.7 y 49.3 Dlls. Ello significó un aumento de 38.6% con respecto al 2004. De hecho, desde el 2002 se han registrado incrementos elevados y constantes en los precios del crudo, que en 2005 fueron de más del cuádruple que en 1998.

Las ventas de petróleo al exterior del 2005 fueron de alrededor de 30,000 millones de dólares. Sin embargo, con la misma plataforma de exportación a los precios de 1998, tales ventas hubiesen sido de menos de menos de 7,000 millones y el déficit en la cuanta corriente de balanza de pagos hubiese sido de alrededor de 31,500 millones de dólares, lo que muy probablemente hubiese obligado a efectuar una devaluación. En otras palabras con este sólo indicador se muestra como la aparente estabilidad no se debe a “un manejo disciplinado de las finanzas públicas” sino a una situación que nos es totalmente fortuita: el alto precio del petróleo.

Esta dependencia parece un regreso a la aparente bonanza de finales de los años setenta e inicios de los ochenta (aunque en el discurso político lo que más se niegue es el “regreso al pasado”), sólo que esta vez sin crecimiento económico y sin generación de empleo.

La sobreexplotación petrolera con el fin de mantener los equilibrios financieros es evidente. México es el sexto productor mundial de petróleo (3.4 Mdbd) y el séptimo exportador (1.9 Mdbd) , pero sólo es el décimo cuarto en reservas probadas, lo que implica que el agotamiento con relación a sus reservas será mucho más rápido en México que en el promedio de los países exportadores.

De los 3.4 millones de barriles diarios que México produce, sólo puede procesar alrededor 1.4, lo que significa que 60% de la producción debe ser vendida sólo como petróleo crudo, a precios que sólo representan una pequeña fracción de lo que implicaría una exportación de productos refinados.

Las reservas probadas de crudo en enero del 2005 fueron de 12,882 millones de barriles; las probables de 11,621.2 y las posibles de 8,808.9 (PEMEX, informes estadístico 2005). Con el ritmo de producción actual (3.383 millones de barriles diarios, equivalente a 1,235 millones de barriles anuales) ello equivale a sólo 10.4 años de reservas probadas, 9.4 años más de reservas probables y 7 más de reservas posibles. Al ritmo actual de explotación sólo tenemos petróleo hasta mediados del 2015. En otras palabras, cuando los nacidos durante la explosión demográfica de los años sesenta y setenta estén en edad de jubilación y no haya recursos financieros para el sostenimiento de la seguridad social las dificultades financieras se agravarían.

Además, la producción mexicana está hiperconcentrada en Cantarell, dónde se genera 63% de la producción total de petróleo crudo y dónde la producción tiende a la baja. Ello implica adicionalmente un problema de vulnerabilidad: una tragedia en ese campo, además de sus implicaciones ecológicas, desataría una enorme crisis económica.

En otras palabras, se depende de un producto cuyos precios son extremadamente volátiles; se sobreexplota éste generando mayor incertidumbre para el sector base de provisión de divisas y generación de combustible para toda la producción industrial y las comunicaciones; se depende de un solo sitio de producción y se tiene una pobre capacidad de refinación para incrementar el valor agregado del recurso extraído. Sobre esas condiciones sustentamos nuestro equilibrio financiero.

3) Remesas de migrantes

La segunda gran fuente de obtención de divisas para México son las remesas de trabajadores desde los Estados Unidos.

Remesas familiares 1998-2005 (Millones de dólares)

 

Total

Crec año

1998

4743.6

 

1999

5909.6

24.6

2000

6572.6

11.2

2001

8895.2

35.3

2002

9814.4

10.3

2003

13396.1

36.5

2004

16012.8

19.5

2005

19352.2

20.9

Acum 98-05

 

4.1

TMCA 98-05

 

22.2

Fuente Banco de México: www.banxico.org.mx

Nota: El dato del 2005 refiere el periodo octubre 2004-octubre 2005

Las divisas enviadas se han multiplicado más de cuatro veces en siete años. Volviendo al tipo de ejemplo usado para el caso del petróleo, si en el 2005 hubiésemos tenido el nivel de remesas registrado en 1998, contaríamos con un déficit en cuenta corriente superior en 14,609 millones de dólares (Mdd), con lo que acumularía 23,000 millones, es decir casi el triple de lo efectivamente registrado en el 2005. Si sumamos el “efecto precios del petróleo” (23,000 Mdd) y el “efecto migrantes” (14,600 Mdd), tendremos 37,600 millones de dólares que no dependen de factores controlables por el funcionamiento de la economía mexicana. De no haber existido éstos, el déficit en cuenta corriente de balanza de pagos hubiese sido de 46,000 Mdd. Para dar un orden de ideas de lo que ello significa, la crisis de diciembre de 1994 fue desatada por un déficit de 29,000 Mdd., es decir 37% inferior al que se hubiera tenido en el 2005.

Sin embargo, es incierta la continuidad en el crecimiento a estas tasas de las remesas. Para que se mantuviese, se requeriría la combinación de algunas de las siguientes opciones:

•  Que siga aumentando el flujo de mexicanos a los Estados Unidos y no los deporten.
•  Que los mexicanos en Estados Unidos eleven su nivel de ingresos para que puedan enviar más recursos o decidan aumentar el monto promedio de sus transferencias a México (que en el 2005 se elevaron 4%, llegando a 340 Dlls).
•  Que el gobierno de los Estados Unidos no aumente las restricciones al envío de remesas, especialmente por la vía de transferencias electrónicas, que de enero a octubre del 2005 representaron 89.6% de las transferencias familiares.

Las reformas a la Ley migratoria de los Estados Unidos (iniciativa HR4437) sometidas al senado norteamericano, implicarían considerar como delincuentes a los trabajadores indocumentados, a sus familiares y a quienes los apoyen. Esto restringiría no sólo el envío de divisas sino la propia válvula de escape que representan los Estados Unidos frente a la falta de empleo digno y adecuadamente remunerado en México.

4) Lavado de dinero.

El petróleo y las remesas no son las únicas fuentes que apuntalan la situación financiera de México. Sin poder precisar su monto, parece cada vez notoria la importancia de diversas formas de ingreso de dinero proveniente de actividades ilegales. En este entorno los ingresos provenientes de la producción y tráfico de drogas son preponderantes pero no únicos. Igualmente es notorio el movimiento de dinero proveniente de:

•  El tráfico de seres humanos (para “pasarlos a Estados Unidos”), que no sólo afecta a mexicanos sino a centroamericanos, sudamericanos, caribeños y asiáticos.
•  La exportación de mercancía robada, especialmente automóviles.
•  El contrabando de biodiversidad y joyas arqueológicas.
•  El tráfico de órganos humanos, especialmente cotizado en los mercados del llamado primer mundo.
•  El tráfico de armas.

¿Cómo es posible reducir sustancialmente la inseguridad en el país cuando el mismo país depende crecientemente de fuentes de ingreso que se sustentan en la misma inseguridad? Es posible que esta fuente de ingresos sea más estructural y menos vulnerable que la derivada del petróleo o la de las remesas de los migrantes, pero tales fuentes de divisas difícilmente podrán contribuir a una elevación real de generación de riqueza, a una mejor distribución del ingreso o a un incremento en la calidad de vida de la población. Estas actividades alimentan la corrupción, donde sólo los grandes “capos” y “padrinos” pueden ser sensiblemente beneficiados.

5) Bajas tasas de interés internacionales

Las tasas de interés de los bonos de tesoro norteamericano han presentado incrementos sucesivos y la expectativa es que se sigan incrementando. Las bajísimas tasas de los últimos años contribuyeron a paliar el pago de intereses de la deuda externa, a mantener un déficit fiscal reducido, bajas tasas de interés internas y a controlar la tasa de inflación, lo que se reflejó en una situación más equilibrada en las finanzas y el comercio mexicanos. Sin embargo, esto no parece que vaya continuar en el futuro. Las tasas de interés norteamericanas son, por definición, una variable sobre la cual México no puede intervenir, por lo que se encuentra adicionalmente expuesto a variables que le son inmanejables.

6) Mercados especulativos

La estabilidad de México en la Balanza de pagos depende del financiamiento del déficit en cuenta corriente (compuesta principalmente por la balanza comercial, intereses de la deuda externa y remesas de migrantes) con el superávit en la cuenta de capital (compuesto principalmente por endeudamiento e inversión extranjera). Durante la primera mitad de los noventa se consideró que el creciente déficit en cuenta corriente podría ser fácilmente financiado por el superávit en la cuenta de capital. Sin embargo, este último era volátil, al concentrarse en inversión extranjera especulativa, lo que facilitó el estallido de la crisis de 1994. Durante el segundo lustro se le sustituyó por inversión extranjera directa, especialmente por la compra de de antiguas paraestatales y el ingreso de maquiladoras. A inicios de la presenta década se mantuvo un manejo discreto de la inversión especulativa y de hecho ésta se redujo en los años 2000 y 2002. Sin embargo, desde el 2003 la inversión extranjera tiende nuevamente a ser fundamentalmente especulativa y ya representa casi la mitad de la inversión extranjera.

Esto no sólo incrementa nuestra volatilidad frente una fuga de divisas y nuestra dependencia ante los grandes especuladores. También refleja un pobre comportamiento de las empresas internacionales para invertir en México. De hecho, sólo en el 2001 se registró un incremento significativo, ante las expectativas que generó la alternancia política en México, pero cayó en el 2002 y en el 2003; en el 2004 se registró un repunte significativo, pero en el 2005 se encontrará posiblemente por debajo de lo registrado en el año 2000.

Esta caída en la inversión afecta a toda la actividad económica y la generación de empleo, lo que refuerza la idea de que estamos en un equilibrio financiero inestable.

COMENTARIOS FINALES

La coyuntura del 2006 estará marcada por el contexto electoral. Por una parte se sostiene la necesidad de mantener la llamada “estabilidad macroeconómica” (aunque en realidad no se refiere más a ciertos equilibrios financieros) y se trata de advertir sobre los riesgos de volver a un pasado populista . Por otra parte se habla de la necesidad de generar un “nuevo proyecto de Nación” que genere una alternativa al neoliberalismo. Un tercer partido quiere que las cosas se hagan, pero no dice que es lo que quiere hacer.

Sin duda cualquier fuerza política enarbolará un discurso que promueva el crecimiento, la estabilidad de precios, la equidad, la justicia, la seguridad, el empleo y la lucha frente a la pobreza (ni modo que digan lo contrario). El cómo, dependerá de las lógicas de financiamiento, de fijación de prioridades y de los efectos multiplicadores de cada política. En todo caso, el llamado “voto razonado” no puede limitarse al temor al cambio o a considerar exclusivamente variables de índole financiero. Las variables productivas no dependen estricta ni solamente de cómo evolucionen las finanzas, por el contrario, las finanzas no tienen razón de ser si no existe una producción, una productividad y un empleo generador de ingresos que las sustente. Son las finanzas las que están en función de la producción, pero es esa producción y ese empleo los que están siendo desatendidos en la estructura actual, al punto de que ni siquiera se le incorpora como variables de análisis cuando se habla de macroeconomía.

La situación económica de México no está en crisis, pero sí está estancada; las variables financieras están en equilibrio, pero en punto precario sostenido por factores que no pueden durar en el mediano y largo plazo o que son por sí, perniciosos (como la entrada de divisas por actividades ilegales). Un cambio de estrategia económica seguramente puede acarrear efectos contraproducentes sobre ciertos sectores sociales, pero el no plantearse un cambio de estrategia generará efectos más contraproducentes sobre la estructura social. La insostenibilidad de las políticas actuales se muestra en nuestra dependencia ante las políticas comercial, monetaria y migratoria de los Estados Unidos, en el agotamiento de nuestros recursos petroleros, en la importancia del lavado de dinero, en nuestra necesidad de sostenernos por remesas de los trabajadores emigrantes, en la enorme concentración del ingreso, en la inseguridad pública, en el mantenimiento de una pobreza que cubre a la mitad de la población, en el empobrecimiento de la mayoría los no pobres, en la crisis de la seguridad social, en la mala calidad de la educación y de los servicios de salud… No cabe duda de que es necesario realizar reformas estructurales, la discusión está en si las reformas deben ser en la misma lógica de las efectuadas durante los últimos 23 años.

En estas condiciones la especulación política no pueda más que atizar la inestabilidad. La teoría de autorrealización de expectativas puede ejemplificarse con una caricatura astrológica: supongamos que un famoso astrólogo aparezca en los medios masivos diciendo que el día “equis”, en que se alineen Venus y Saturno con la tierra, estallaría una enorme crisis en México. Por más absurda que sea tal aseveración, la recurrencia de la prestidigitación comenzaría a convencer a algunos y éstos a otros más, hasta el punto que se generara una fuga de divisas, desinversión, compras de pánico y aumentos de precios, que generasen efectivamente una crisis cuando los planetas se alineasen. En nuestro caso de México 2006 no es tal alineación la que se menciona como causa de crisis sino el propio temor a la misma. Si sustituimos la tesis de la alineación de los planetas por la afirmación de que “si mengano llega al poder va ser igual que Hugo Chávez” entonces efectivamente estaremos generando el gérmen de una crisis. No por la llegada de mengano al poder, sino por nuestros propios temores.

En cambio, el apostarle al mantenimiento de la política actual, dadas las condiciones productivas y sociales existentes, no será precisamente apostarle a la estabilidad.

México también tiene superávit en su comercio con los países del mercado común centroamericano (455 Mdd); con el conjunto de Haití, Panamá y Rep. Dominicana (672 Mdd); con los paraísos financieros del Caribe (Ant. Holandesas, Araba, Bermudas e Islas Caimán, por 1331.5) y con otras pequeñas economías (10.5 Mdd). En conjunto, tal superávit es por 2,469 Mdd (del que 46% es con Araba, debido posiblemente a exportaciones de petróleo a terceros países, registradas ante ese país para evitar cargas tributarias) y tal conjunto de superávit equivale a sólo 1.6% del que se tiene con los Estados Unidos.

Cfr. Hernández Vigueras Juan, La Europa que no conocemos, la Isla de Aruba , Attac, Madrid, www.attacmadrid.org/d/6/050926123918.php

Ibidem

Mdbd = Millones de barriles diarios.